Convivencia intra familiar. Relación con los hijos casados

Cuando los hijos se casan, los padres se encuentran ante la gran oportunidad de vivir y brindar la última gran lección de la vida, la del amor.

4 NOV 2013 · Lectura: min.

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Convivencia intra familiar. Relación con los hijos casados

Que consiste en el maravilloso pasaje de poco a poco ir desapareciendo del centro del escenario de la vida familiar, cediéndolo a los jóvenes, y pasando a ocupar el lugar de honor de la sabiduría. Los psicólogos del desarrollo han hablado del fenómeno del "nido vacío" a aquel en que los padres de quedan solos porque los hijos ya abandonaron el hogar paterno.

Un elemento muy importante y delicado en la dinámica y convivencia familiar es el que se refiere a las relaciones entre la familia política, ya que si estas son bien manejadas pueden ser fuente de crecimiento y múltiples satisfacciones para todos los implicados, pero si no, realmente pueden convertirse en el infierno en la tierra. En el presente nos enfocaremos en lo que se refiere a la relación entre los padres y los hijos casados, situación que tiene sus características y peculiaridades.

La función paterna es educativa en si misma, y esta continua durante todo el tiempo que se es padre, o sea toda la vida; pero para que esta pueda continuar y sea verdaderamente beneficiosa cuando los hijos se han casado, es muy importante que los abuelos se mantengan como personas activas y productivas, lo que les permitirá mantenerse abiertos a los cambios teniendo sus facultades mentales y emocionales intactas, ya que de lo contrario, éstos caerán en el aislamiento y la enajenación, situación que los llenará de angustia, frustración y coraje.

Cuando los hijos se casan, los padres se encuentran ante la gran oportunidad de vivir y brindar la última gran lección de la vida, la del amor. Que consiste en el maravilloso pasaje de poco a poco ir desapareciendo del centro del escenario de la vida familiar, cediéndolo a los jóvenes, y pasando a ocupar el lugar de honor de la sabiduría. Los psicólogos del desarrollo han hablado del fenómeno del “nido vacío" a aquel en que los padres de quedan solos porque los hijos ya abandonaron el hogar paterno.

Pero aquí ocurre un fenómeno muy importante, ya que si este se aprovecha, puede convertirse en un periodo de transformación, de los “padres" a los “abuelos", quienes si son abiertos y están dispuestos a escuchar y dejar actuar, se encontrarán mas acompañados que nunca, ya que los jóvenes retornarán permanentemente a su casa por refugio, nutrición y consejo. Pero si los padres son del tipo dogmático, y rígido, que pretenden mantener el control de la vida de sus hijos aún a distancia, la transición en abuelos puede volverse tensa y angustiosa, ya que los hijos acudirán a visitarlos mas por obligación que por amor. Algo que resulta fundamental para que esto no ocurra, es que los padres de mantengan ocupados, ya sea en actividades propias o preparándose para que el trabajo de abuelo sea una experiencia de ser “abuelo" sea inolvidable para los implicados.

Sí logran focalizar su atención en proyectos constructivos, los abuelos apartarán su mente de la soledad, permitiendo que desarrollen las habilidades mentales y emocionales para el cumplimiento de su función como guías espirituales y morales de los hijos; que es: Unir, ya que de lo contrario, los padres comenzarán a padecer el nido vacío, sintiendo como la soledad penetra hasta el último rincón de su casa confrontándolos con la proximidad de la muerte, situación que los llenará de angustia, haciéndolos demandar la presencia de sus hijos, situación que en general termina en conflicto. Ahora para que un padre se convierta verdaderamente en abuelo, es muy importante que haya desarrollado dos aptitudes: la serenidad y la reflexión. La serenidad proviene del conocimiento y de una profunda solvencia moral producto del haber enfrentado múltiples situaciones de vida y haber comprendido que lo que lo hace a uno exitoso no nos el triunfo ni el fracaso, sino la actitud que se toma ante ellos. La reflexión surge de la capacidad de la contemplación de la propia vída, lo que permite sintetizarla en experiencias profundamente sencillas y enriquecedoras que pueden constituirse en un importante y valiosísimo arenal de consejos y herramientas que puede poner al servicio de los jóvenes.

Si los padres logran manejar de forma adecuada su transición en abuelos, lograrán colocarse en la maravillosa posición de sabios de la familia, en la que podrán establecer desde ese lugar relaciones maravillosamente enriquecedoras viéndose acompañados el trecho de preparación para la muerte, sabiendo que dejan la profunda riqueza de su vida a los generaciones siguientes, cosa que los llenará de paz y confort en los últimos momentos.

Convivencia intra-familiar. Relación con los hijos casados

Psic. José Manuel Bezanilla,

Psic. Ma. Amparo Miranda.

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Escrito por

Psicología Y Educación Integral A.c.

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Comentarios 1
  • paco cortez

    Excelente artículo. Pero ¿que pasa cuando los hijos casados aun exigen que los padres anden tras ellos? Sí, que los llamen, los visiten, los inviten a salir, ¿qué tan sana es esa exigencia?

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