Acceso Centros Añade tu centro gratis

¡Tonto, tonto...¡pero no tanto! Alcoholismo y Adicción: El sacrificio por la familia

<strong>Artículo revisado</strong> por el

Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

La familia como sistema se rige por las mismas leyes de un sistema, donde el síntoma funciona como regulador del sistema y mantenimiento del mismo con beneficios ocultos para cada miembro.

10 ENE 2014 · Última modificación: 26 SEP 2018 · Lectura: min.
¡Tonto, tonto...¡pero no tanto! Alcoholismo y Adicción: El sacrificio por la familia

En la terapia familiar, como esencia del modelo sistémico, es la búsqueda de organización de interrelaciones entre las partes y del surgimiento de patrones de interacción en lugar de relaciones lineales, considerando los eventos dentro del contexto en que ocurren y no dentro de un laboratorio experimental. Mencionaré algunos de los conceptos que forman parte de la teoría General de los Sistemas para entender el fenómeno que se presenta en la familia con un miembro alcohólico - adicto.

Organización: este concepto es sinónimo de sistema, ya que el sistema puede ser definido como la organización que consistente de las partes que lo componen. Esta organización es a su vez una totalidad que incluye no solamente las partes que la componen sino que ningún sistema puede ser explicado o comprendido una vez que se ha dividido en sus partes, proponiendo además, que ningún elemento o subgrupo del sistema puede ser considerado actuando como de forma independiente.

El adicto cumple con algunas funciones en la familia, funciones que no son conscientes y que tiene beneficios para todos los miembros. Por ejemplo: una familia que va a consulta para tratar a su hija de 14 años, la cual tiene problemas de encopresis (falta de control en la retención de las heces fecales), representando el coraje de la esposa hacia su esposo, siendo ese sentimiento trasmitido a su hija, la cual como síntoma en la relación, se traduce a través de defecar sin control, como una forma sintomática de impotencia de la madre para controlar al esposo.

La hija funciona en el sistema para la integración de la familia desviando los conflictos de pareja. La esposa desearía de manera inconsciente que su esposo vuelva a los viejos patrones de comportamiento de intoxicación, ya que en esta nueva etapa de recuperación del alcoholismo de su esposo, ella teme perderlo, ya que anteriormente no salía de su casa quedándose dormido, y de acuerdo a sus palabras: “¡como bulto y vomitado!", anteriormente mi esposo cuando tomaba “¡Me decía palabras bonitas, o jugaba con los niños!" Ahora que se encuentra en recuperación, sale temprano de casa a trabajar y llega hasta muy entrada la noche, y dice: ¡"pienso que me engaña"!, “y cuando llega a tener tiempo se va a su dichosos grupo Alcohólicos Anónimos" y “¡no me hace ya caso"! Y en alguna sesión la esposa comentó: “¡Ha pasado por mi mente que si el volviera a tomar, todo regresaría a la normalidad"!En esta dinámica de la familia se puede observar como cada miembro cumple con una función, para el beneficio de mantenerse unidos en el núcleo familiar.

Observamos como la hija tiene la función de integrar a la pareja en donde al estar con un síntoma que en este caso representa la falta de control en la madre hacia su pareja, y que al centrarse en ver a la niña enferma, papá y mamá no hablan de sus problemas, los cuales podrían traer como consecuencia una probable separación. La esposa ante el sentimiento de enojo que tiene hacia su pareja, no se atreve a hablarlo por temor a tener una confrontación y a una posible separación. Mientras que el esposo en una lealtad pudiera recaer y de esta forma le asegurará a la esposa no engañarla, quedándose en casa como ¡Bulto y vomitado!

Esta función que se da de manera inconsciente en el sistema familiar es lo que mantiene el síntoma. Es decir, que gracias al síntoma de la joven adolescente hace que la familia se mantenga unida a costa de un síntoma en cada miembro de la familia, ya que al estar observando los problemas de la joven dejan de verse entre sí la pareja, lo que probablemente sería la posible disolución del matrimonio.

La esposa por lo tanto desearía que el esposo solamente dejara de tomar y en fantasía que siguiera siendo el mismo, y eso sabemos que no puede ser posible, ya que al dejar de intoxicarse comenzará por realizar cambios en su vida, provocando un cambio en el sistema familiar y entonces al verse el sistema amenazado hacia un cambio éste tratará de regresar a los mismos patrones conocidos, mismos que serán un obstáculo con la finalidad de mantener la homeostasis familiar. Es decir: continuar queriendo ver al esposo ¡Tonto, tonto, ... pero no tanto!

Escrito por

Psic. Gilberto Espino G.

Ver perfil
Deja tu comentario

últimos artículos sobre alcoholismo