¡Tristezas añejas, enfermedades seguras!

Las emociones negativas dañan todos los órganos de nuestro cuerpo: Tristezas, frustraciones, ira, miedos, estrés, ansiedad. Acude a terapia, infórmate sobre el fenómeno de la somatización.

15 JUL 2018 · Lectura: min.
¡Tristezas añejas, enfermedades seguras!

Hay personas que viven quejándose y lamentándose por todo en la vida. Atraviesan infinidad de problemas que van más allá de lo que sus pobres organismos somatizados pueden tolerar: "Mi marido nunca me ha querido", "Mis hijos no me obedecen", "En mi trabajo son muy negreros", "Los vecinos son muy escandalosos", "Mi suegra se mete mucho en lo que no le importa", "No me alcanza el dinero", "Amanecí otra vez con dolor de cabeza", "Tengo muchas noches sin dormir", "Me preocupan las deudas", etc.

Lamentaciones inútiles que no solucionan nada y que por el contrario, llevan diariamente al individuo a caer en tristezas añejas, decepciones dolorosas, frustraciones incapacitantes y depresiones profundas, trastornos del sueño, baja autoestima, duelos o pérdidas, dependencias emocionales y obsesiones enfermizas: "No sé qué voy a hacer con todo esto", "No entiendo porqué me pasa esto a mí", "Hasta cuándo tengo que seguir con este dolor en mi alma", "A nadie le importa lo que a mí me pasa", "Me siento enferma de tanta amarga reacción", "Siento que ya no tiene sentido mi vida", etc.

Obviamente con tanta patada al hígado por tanta amarga reacción, la salud física y mental se deteriora, y nos llenamos de anemia espiritual. La mente y el cuerpo van saturándose, van implotándose, van intoxicándose emocionalmente con tantas presiones: Familiares, económicas, laborales, sociales, afectivas, de saud… ¡La tristeza depresiva y el desánimo van minando la existencia aceleradamente y todavía encima de todo no nos cae el veinte de lo que nos pasa, no hacemos consciencia de que todos esos pensamientos, sentimientos y emociones negativas, son energía condensada y contaminada que se estanca en la parte más vulnerable de nuestro cuerpo.

Las emociones negativas dañan todos los órganos de nuestro cuerpo: Por ejemplo la ira y el enojo afecta el hígado, la frustración altera las funciones del páncreas (cuidado con desarrollar Diabetes), la preocupación, afecta las áreas de la cabeza, la tristeza daña las funciones respiratorias (los pulmones), el miedo afecta los riñones, por eso cuando la gente está temblando de miedo muchas veces se orina. El estrés y la ansiedad afecta el área cardíaca (el corazón), la angustia gatilla el estómago con colitis, gastritis, renitis, inflamaciones, etc.

El cuerpo y la mente ligados íntimamente, están más conectados y asociados de lo que la misma gente cree. Varios estudios psicológicos, han mostrado la evidencia (con validez científica), de que el fenómeno llamado Somatización, es la transformación de las emociones o energías negativas en enfermedades. Se dice que la Somatización es el conjunto de síntomas físicos y malestares del cuerpo que la ciencia médica no puede explicar con una simple exploración o auscultación, por eso el médico diagnostica con justa razón, que se trata de enfermedades psicosomáticas, es decir, enfermedades que tienen su origen en la mente y la cuestión emocional.

La mayoría de la gente desgraciadamente no tiene mucha información al respecto y piensan que solos pueden salir adelante, no les gusta buscar apoyo psicológico porque piensan: "¿Cómo voy a ir al psicólogo si yo no estoy loco(a)?", o "Ir al loquero es una soberana tontería, ¿qué dirían mis amigos?... ¡Por favor!, lo absurdo es no hacer nada por temor al qué dirán. El psicólogo no atiende locos… ¡Los remite a psiquiatría!.

Entonces la verdadera locura es continuar con el sistema nervioso central hecho pedazos y seguir pensando que no está pasando nada. Por tal motivo las personas presentan a veces complicaciones psicológicas que luchan por salir del inconsciente: Manerismos o conductas repetitivas, como por ejemplo: Se comen las uñas, se jalan el pelo, rechinan los dientes, se golpean la cabeza, piensan cosas que no son, hacen berrinches como si fueran niños, o hasta sienten desmayarse cuando hacen corajes, etc…. ¡Pero no pasa nada! ¿verdad?, y muchas veces ni siquiera porque viven una vida ligada a severos estresores, no creen que ir a terapia sea la mejor solución. Puf, ¿Cómo ayudar entonces a alguien que no quiere ser ayudado?.

¡Tristezas añejas son enfermedades y somatizaciones seguras señores!, porque el cuerpo tiene inteligencia propia y no se le puede engañar. El cuerpo avisa cuando algo anda mal. El organismo tiene mecanismos de defensa igual que la mente, funcionan igual. Son los síntomas de alarma o alerta que te dicen: "Hey, atiéndeme, nos estamos enfermando" ¿Y no me haces caso? ¡Pues después no te quejes!, porque si no hacemos nada por nosotros mismos hoy, alguien más lo hará por nosotros más tarde, pero con anestesia y con el bisturí, ¿Es eso lo que quieres para ti?.

Si no sabes cómo resolverlo acude a terapia para que puedas clarificar tus pensamientos, sentimientos y emociones, y estés en capacidad de saber hacia dónde quieres dirigir tu valiosa vida. ¡Revísate como individuo y revisa la relación que tienes con tu entorno para que no tengas que culpar a nadie, de lo que sólo a ti te pasa, pero porque tú lo permites.

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Escrito por

Dora Lidia Pérez Rochín

La Psic. Dora Lidia Pérez Rochín es una de las psicólogas más profesionales que brinda la atención y orientación necesaria para poder resolver sus problemas emocionales que pueden estar afectando su vida social y familiar. Cuenta con el conocimiento y la experiencia necesaria.

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