¡Me fallaste y no puedo perdonarte!

La infidelidad en la pareja, es algo muy difícil de superar cuando tienes problemas de autoestima, pero no todo está perdido, se pueden reconstruir, pero solo si tú quieres. ¡Infórmate!

14 JUL 2022 · Lectura: min.
¡Me fallaste y no puedo perdonarte!

Qué difícil, pero qué difícil es sacarse de la cabeza, lo que ya hemos aprendido desde nuestra cultura, desde nuestro contexto y desde nuestra primera infancia: los introyectos que nos metieron nuestros padres, abuelos o tutores, las formas o formatos de "educación" memorizados desde que tenemos uso de razón, los esquemas mentales arcaicos, caducos, rancios y por demás demodados de una cultura obsoleta, extrapolada de generación en generación.

La forma de pensar y de actuar del hombre "moderno" ante la realidad de su entorno y sus circunstancias de vida, con ese viejo precepto inflexible e intransigente del "debería ser", ¡Pero ya no es!, y vive etiquetado con ideas y creencias directrices y tradicionalistas que no le permiten visualizar lo nuevo, lo fresco, lo espontaneo y natural que es lo más saludable y vigoroso para la salud mental.

Un aquí y ahora generoso que propone un abanico de posibilidades para ser feliz: flexibilidad, fluidez, apertura de conciencia, tranquilidad, entendimiento, amor y mucha paz con el corazón actualizado y dispuesto siempre a rejuvenecer sus fuerzas, su belleza interior, su fe y su amor inmortal, aún en medio de la más grande de todas las vicisitudes.

¿Por qué pensar que nos han fallado?

Nadie le falla a nadie, excepto a sí mismo primero. ¿El hombre que le puso el cuerno a su pareja?, o ¿Su pareja que le hizo lo mismo a él? Y en todo caso, ¿Qué significa poner el cuerno?, ¿Quién inventó esa frasecita de bolsillo tan despectiva y tan desgastada?

Su origen debe venir desde la edad media –dicen algunos- o del año del caldo, -dicen otros- pero en nuestras sociedades modernas, esta expresión antigua, aún hiere y lastima los sentimientos del corazón humano.

Sin embargo, visto lo anterior desde la psicología, los expertos en la materia, hablan sobre los procesos de individuación, sobre las teorías del apego, sobre los derechos a la individualidad, a la identidad personal y social; hacen énfasis en el conocimiento de todos los rasgos de la personalidad y también en el aprendizaje social y la modificación de la conducta. Herramientas que nos confieren derechos a la actualización en un mundo moderno y demandante que nos permite mirar más alto y sentir más claro, pero desde el punto de vista individual, no ajeno.

En el caso de las parejas que se sienten aludidas con el tema de la infidelidad, sería bueno revisar detenidamente: ¿por qué pienso que me han fallado?, o por qué me tomo la "ofensa" como algo personal, ¿Porque es mi pareja?, pues sí; puede ser su pareja, pero nadie lo tiene en esa relación a la fuerza. El matrimonio civilmente es un contrato que puede terminarse en el momento en que uno de los dos ya no quiera estar con el otro porque ya se cansó o porque ya no le conviene o por lo que sea, pero permanecer en una relación dañada es una decisión absolutamente personal, no tiene por qué echarle la culpa al otro de cómo se siente. El otro pudo haber cometido un error grave sí; pero es su error, no el tuyo, y puedes estar seguro(a) de que si pones límites, atiendes tus debilidades y actúas, las cosas pueden ser muy diferentes para ti.

La confianza es una decisión personal, y si decides confiar en tu pareja, darle su tiempo y su espacio para que haga sus cosas tranquila y relajadamente, tú también lo estarás. ¡Ah, pero eso no indica que no te protejas de lo que tu pareja haga! Puedes otorgarle tu confianza y si tu pareja se aprovecha de ella y vuelve a delinquir, entonces serenamente puedes sentarle en el banquillo de los acusados y expresarle lo que sientes: "yo a usted le di toda mi confianza, misma que defraudó, entonces usted no me ha fallado a mí…se ha fallado a usted mismo(a), y así, usted a mí, no me conviene y punto".

Es claro que si se actúa con serenidad, dignidad y claridad en lo que ha pasado, no tendría por qué sentirse victimizado(a) por lo que hizo o dejó de hacer el otro. ¡Eso es problema del otro, y es el otro quien tendrá que resolver, no tú!, pero eso de que empieces a llorar, a reclamar, a gritar, a agredir, a golpear a tu pareja con sátiras y palabras hirientes no procede ni corresponde: "Me traicionaste", "Me fuiste infiel", "Me pusiste el cuerno", "No pensaste en mí, ni en tus hijos", "No te importó pisotear tu honor, tu hogar y el buen nombre de nuestra familia", "Sí; me fallaste y no puedo perdonarte"… como si el perdón de los dientes para afuera, fuese la única solución redentora, ¡Por favor!

El perdón "aparente" no sirve de nada ante una situación tan delicada como lo es la infidelidad. Aquí cabe preguntar: ¿Qué tanta responsabilidad tuviste tú, de que tu pareja te fallara? La cosa no es tan sencilla como parece, habría que revisar cómo funcionan ambos individualmente, y cómo funcionan ambos dentro de la relación de pareja. Revisar si hay patrones de compatibilidad de caracteres, una buena comunicación, compromiso, romance, y afinidad en la química, entre otros…

Pero el problema mayor es que después de una infidelidad, se rompe la confianza, el cariño, el respeto que es índice de sana tolerancia, se fractura la relación, se convierte a veces en una grieta insalvable, ambos se quedan atrapados en los miedos, las dudas, las culpas, los reclamos constantes y repetidos porque se sienten vulnerablemente desilusionados, frustrados, ofendidos y con la autoestima rota en mil pedacitos, sin embargo no todo está perdido para la pareja, cuando a través de un error ¡se aprende! Los errores son tropiezos de enseñanza que muchas veces no son necesario repetir.

Las terapias de pareja son generosas en este sentido, ayudan a ambos a hacer conciencia, a ponerse en el lugar del otro, a entender que no existen seres perfectos y todos estamos expuestos al ensayo y al error, pero que un error o dos, no nos define ni nos determina como personas dobles o personas malvadas. Desde allí pensar en una balanza imaginaria, ¿Qué vale más para ti?, ¿El amor que le tienes a tu pareja y todo lo que ella significa para ti? ¿O el rencor que te nace desde tu machismo y tu orgullo atropellado? ¿Qué quieres hacer? ¿Hundirte en el charco de la autocompasión, amenazar con irte, quitar todo lo que diste, y vivir con ese miedo absurdo de que te vuelvan a fallar?

O reconstruirse juntos como pareja, unirse y perdonar de corazón, aceptar que allí hay un problema grave de pareja que atender y mucho que salvar en nombre del infinito amor que no tiene antídoto. La respuesta, tú la tienes.

Referencias

Fischer, H. (2004) Por qué amamos. Naturaleza y química del amor romántico. Santitlana Ediciones Generales, S.L. 2004, Madrid, España. ISBN: 84-30&O552-5.

González & Martínez et al (2009) Factores psicológicos asociados a la infidelidad sexual y/o emocional y su relación a la búsqueda de sensaciones en parejas puertorriqueñas. Revista puertorriqueña en Psicología. ISSN: 1946-2026

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Escrito por

Dora Lidia Pérez Rochín

La Psic. Dora Lidia Pérez Rochín es una de las psicólogas más profesionales que brinda la atención y orientación necesaria para poder resolver sus problemas emocionales que pueden estar afectando su vida social y familiar. Cuenta con el conocimiento y la experiencia necesaria.

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Comentarios 3
  • María Quintero

    No estoy de acuerdo en hacer responsable a la persona inocente, hay muchas opciones para hablar, la infidelidad es acto de no querer continuar además hay actitudes egoístas, eso no entra en una relación y sí creo que se pueda perdonar pero es difícil regresar y no por miedo si no porque la persona no quiso hacer las cosas bien, todos tenemos la manera de tener un comportamiento digno hacia la pareja.

  • Aurora Cano

    ¿Cómo perdonar muchas nfidelidades? Siempre dice que va a cambiar pero no, se hace el ofendido porque ya no le pongo tanta atención.

  • Marta Montes

    ¿Qué tanta responsabilidad tuviste tú, de que tu pareja te fallara? No me parece que la persona engañada tenga responsabilidad. El infiel tomó la decisión consciente de engañar a su pareja. Si dos personas no son felices juntas, deben intentar solucionarlo y si no, deben separarse, nunca traicionar, no se puede tener pareja y amante. Si no se es feliz, termine la relación...

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