¿Por qué te conservo, si ya no tengo tu amor?

El apego ansioso y enfermizo como la dependencia emocional, son dos aspectos clínicos que suceden muy frecuentemente en las relaciones de pareja. ¿Para qué conservar algo inútil? ¡Entérate!

26 JUL 2019 · Lectura: min.

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¿Por qué te conservo, si ya no tengo tu amor?

Probablemente ya nos hemos dado cuenta de que cuando nos enamoramos de una persona, inmediatamente generamos una tendencia de apropiarnos de ella, de sentirnos sus dueños(as) y que a lo mejor hasta nos creemos con derechos hacia ella, aunque solamente sea en nuestra imaginación, porque la mayoría de las veces la realidad suele ser muy diferente para algunos, y aplastante para otros, pero la verdad es que en el fondo sabemos perfectamente que nadie le pertenece a nadie y que no tenemos ningún derecho de apropiarnos de lo que no nos pertenece.

Sin embargo, este fenómeno podría ser producto de una necia fantasía, o quizá un aspecto sociocultural muy arraigado, algo que ya nos resulta muy conocido o que ya nos parece muy "normal", pero eso no es así, la vida no funciona así o cobraría mucho dolor y mucho sufrimiento innecesario.

Aquí cabría analizar detenidamente, qué factores intervienen en la conducta distorsionada:

  • ¿Pensamientos disruptivos?
  • ¿Sentimientos y emociones alteradas?
  • ¿Introyectos? (ideas fijas sobre lo que está bien y lo que está mal)
  • ¿Sistemas de creencias?
  • ¿Formatos de educación y cultura?
  • ¿Condicionamiento social?
  • ¿Genética o quizá el ambiente?

Ideas fuera de tiempo y espacio, que nada tienen que ver con lo que en realidad de verdad tenemos frente a nuestras narices, y que todavía encima nos damos el lujo de victimizarnos, de frustrarnos, de entristecernos y hasta de deprimirnos cuando las cosas no salen como las esperábamos, ¡Por favor!, qué loco es este mundo que nos recibió al nacer, porque nos presiona para aprenderlo todo por imitación. ¿Y lo que nosotros queremos ser o lograr… qué?

Y lo peor de todo, es que la vida y la sociedad nos absorbe, nos condiciona, nos vampiriza y también nosotros aprendemos a succionar la energía de quienes nos rodean, principalmente de quienes tenemos a nuestro lado, esta es generalmente nuestra pareja, nos apropiamos, nos apegamos, nos aferramos y no queremos reconocer que también ella o él, tienen derecho a vivir su propia individualidad aún viviendo dentro de una relación de pareja.

Al respecto, el Dr. Carl Gustav Jung, Médico Psiquiatra y Psicólogo Suizo, (1875-1961), fundador de la escuela de Psicología Analítica, nos habló sobre el Proceso de Individuación, como marco referente del Desarrollo de la autonomía personal, y el principal objetivo es aprender a ser independientes y sobrevivir ante tantas torturas y carencias de la vida, sin tener necesariamente que atenernos a nada ni a nadie para que venga a resolvernos la vida. Es decir, aprender a potenciar nuestra propia identidad.

Es lógico que cuando se pierde la individualidad, siempre estaremos oscilando alrededor del otro o de los otros dependiendo de ellos, porque no sabemos a quién, ni a dónde pertenecemos y nos agarramos fuertemente del que se deje. Y aquí sería entendible que aunque conozcamos y reconozcamos nuestros talentos y recursos personales, muchas veces (si es cierto), somos buenos para muchas cosas, pero no brillamos mucho en otras, como por ejemplo en el aspecto afectivo-emocional. Este ejemplo puede ser muy evidente en el ámbito laboral, o social, la persona puede ser muy capaz profesionalmente, puede ser muy apta y excelente en su trabajo y el trato con las relaciones públicas, pero en lo privado es una papa, no sabe cómo funcionar ni sabe cómo manejar inteligentemente los problemas con los padres o con la pareja y la familia. Obvio, es más fácil convertirse en un guiñapo, obedecer ciegamente y prenderse de la persona que le brinda seguridad y confianza, se aferra a ella, como lo hacen las garrapatas en la piel de un perro. ¡Qué tristeza tener que decirlo así!

El apego ansioso y enfermizo como la dependencia emocional, son dos aspectos clínicos que suceden muy frecuentemente en las relaciones de pareja, sobre todo en aquellas donde ya se les acabó el amor, y ¿Porqué insistimos en conservar a nuestra pareja, si ya no tenemos su amor? ¿Cuáles son los impedimentos que nos impiden soltar, dejar ir y decir adiós? ¿Qué beneficio puede aportarle a la relación de pareja, conservar a alguien que ya no le es útil para nada? ¡Por el contrario!, podemos hasta llegar a enfermarnos de tanta amarga reacción y patadas al hígado con tanto pleito diario, constante y repetido, ¡Pero no queremos soltar, ni dejar ir, ni decir adiós!, cuánto trabajo nos cuesta entender que eso ya no tiene futuro y que de forma ilusa o masoquista elegimos seguir viviendo en ese infierno a cambio de una migaja de afecto traicionero… ¡Nos negamos a renunciar a la esperanza'! ¿Qué está pasando allí?

Detrás de esas conductas dependientes y adictivas se esconden muchos miedos:

Pero ¿cómo saber de lo que somos capaces si ni siquiera lo intentamos? Obviamente estaríamos aterrados sólo de pensar que tendríamos que dejar la zona de confort para desplazarnos hacia una zona de aprendizaje, a nadie le gusta hacer cambios en su vida y mucho menos si se trata de soltar, de dejar ir y de decir adiós, pero nunca nos ponemos a pensar que a veces al perder, se gana más y no lo vemos así porque el apego nos nubla el entendimiento, nos entume la razón y nos ciega la luz del corazón. Pero tarde o temprano tendremos que aprender a tomar decisiones.

¿Qué podemos hacer para salir de ese estado lamentable?

En primer lugar, darnos cuenta de la forma cómo nos estamos auto-saboteando, limitando y anulando. En segundo lugar, revisar nuestras debilidades y en tercer lugar actuar. Si no nos gusta la realidad que estamos viviendo, podemos cambiarla, afortunadamente la conducta es modificable, pero recuerda que nadie hará por ti, lo que tú mismo(a) no quieras hacer primero.

Si no sabes cómo hacerlo, acude a tu psicólogo de confianza para que puedas potenciar tus recursos personales y tengas la capacidad de elegir nuevas oportunidades para tu valiosa vida, es muy fácil si lo haces fácil, pero si lo haces difícil, créeme las consecuencias no se harán esperar. Sobre tu cuerpo y sobre tu vida, solamente decides tú y nadie más. ¿Quieres intentarlo?

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Escrito por

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín

Psicóloga

La Psic. Dora Lidia Pérez Rochín es una de las psicólogas más profesionales que brinda la atención y orientación necesaria para poder resolver sus problemas emocionales que pueden estar afectando su vida social y familiar. Cuenta con el conocimiento y la experiencia necesaria.

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