Cómo detectar si sufres dependencia emocional

La dependencia emocional es un Trastorno de la Personalidad, derivado de las carencias afectivas desde la infancia. Apegos que duelen, limitan y anulan la razón atormentada, ¡Infórmate aquí!

30 ABR 2019 · Lectura: min.

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Cómo detectar si sufres dependencia emocional

A veces pensamos que es muy fácil poder controlar todo lo que sentimos por una persona, una situación o una cosa, nos ufanamos de que somos capaces de soltar y dejar ir a voluntad cuando así lo deseemos y hasta llegamos a creer que no tiene por qué afectarnos y vivimos con ese concepto equivocado hasta que llega el momento de perder aquello que más amamos, sentimos que algo se rompió en nuestro interior, sentimos que el alma se nos ha quebrado, sentimos que la soledad y la oscuridad invaden nuestra vida, sentimos que todo ha terminado y que todo ha quedado destruido, sentimos que nuestra vida se detiene, o que ya no vale nada y que todo pierde sentido, pero la verdad de todo esto, es que en función de la calidad de esos pensamientos distorsionados y tóxicos se va creando una nueva realidad que tiene un nombre, se llama Codependencia emocional.

No es posible creer que si alguien se va de tu vida, la tuya terminará en ese momento, o te irá mal si no le haces caso, o sientes que no podrás sobrevivir sin esa persona. Viviste tan apegada y pendiente de atender todas sus solicitudes porque sentías miedo de contrariarle por temor de que se molestara y te abandonara. Preferiste callar cuando no supiste decirle que sus conductas te estaban lastimando. Evitaste expresar tus emociones cuando sabías que eran diferentes a las de tu pareja. Siempre tenías que hacer algo o dar algo para ser aceptada. Hiciste a un lado tus valores y tus propias convicciones para aceptar las de tu pareja, te humillaste, te devaluaste, te auto-saboteaste, te limitaste y te anulaste… Y sin embargo, te puedo asegurar que nada para él fue suficiente, y en cambio a ti te estaba matando, pero no supiste o no quisiste darte cuenta a tiempo, y aún si te hubieses dado cuenta, no hubieras podido hacer nada para evitarlo porque voluntariamente convertiste tu vida en un trapo, en un mueble, en una cosa de su propiedad.

La codependencia emocional es una especie de adicción, una droga mental que te dopa y te aferra enfermizamente a algo o a alguien, no te deja funcionar de manera autónoma, estás apegada, no concibes la idea de ser tú misma, ni te crees capaz de realizar las cosas por ti misma, o de tomar decisiones sin tener que depender del otro o consultar las opiniones del otro o de alguien más. Es una especie de inseguridad extrema tan arraigada que te lleva al miedo de soltar, de dejar ir, de decir adiós. No sabes decir NO, y tampoco puedes defender tus ideas e ideales porque sientes que no tienen valor o que no son importantes o que te lo cuestionarán o te lo rechazarán…puf; ¡Puro daño en tu autoestima! Y encima de todo, todavía te preguntas ¿Porqué no puedo dejar de amarle?, ¡Eso no es amor!, es una distorsión del concepto de amor, es una relación que nada tiene que ver con el amor verdadero sino con puras necesidades. Se vuelve una relación sólo de necesidades.

Es muy distinto decir: "Te amo porque te necesito", que decir: "Te necesito porque te amo". La primera es como decir: "Ay, te amo porque te ocupo" ¿Nada más por eso? ¿Crees amar a tu pareja sólo porque lo necesitas para que te resuelva la vida?, -Hey- ¡Eso no tiene nada que ver con el amor!, es una relación de necesidades, mientras me des lo que ocupo te quiero y si no me das lo que necesito pues dejo de amarte ¿Verdad? ¡Pues no!

Tengamos claro que nadie le pertenece a nadie, y que nadie está en este mundo para cumplir nuestras expectativas, ni estamos nosotros en este mundo para cumplir las expectativas de nadie como dijera el Dr. Fritz Perls, creador de la Terapia Gestalt, porque cada persona es absolutamente individual, cuando llegamos a este mundo venimos solos y cuando nos toque regresar, también nos iremos solos, no podremos llevarnos a nuestra pareja, ni a nuestra casa, ni a nuestros hijos, ni nuestro coche, ni nuestros muebles ni nuestro trabajo, ¡No podremos llevarnos nada!, ni un triste alfiler, ¿Entonces por qué nos apegamos tanto a las cosas y a las personas si solamente estamos de paso por esta vida?. Y bueno; es cierto, esto podría parecer frío, indolente o pasivo, pero es la verdad, ni los hijos le pertenecen a los padres ni los padres les pertenecen a los hijos y mucho menos le pertenecemos a nuestra pareja. Es nuestra pareja porque así lo decidimos para formar una familia, para tener una estabilidad, una pertenencia, un estatus ante la sociedad, sin embargo seguimos siendo individuales y tenemos derecho a seguirlo siendo, aún viviendo dentro de una relación de pareja, le guste o no a nuestra pareja.

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Pero veamos la dependencia desde dos dimensiones subyacentes:  La Dependencia Instrumental y la Dependencia Emocional (Bornstein, 1993; Hirschfeld et al., 1977). La primera se caracteriza por la búsqueda de apoyo social, falta de iniciativas propias y dificultad para tomar decisiones; la emocional, a su vez, se caracteriza por demandas afectivas excesivas y relaciones de pareja desequilibradas por la idealización y la sumisión a la pareja. Esta segunda dimensión de la dependencia, se ha definido como un patrón persistente de necesidades emocionales que se intentan satisfacer de manera inadaptada con otras personas. Tal dependencia excesiva de los demás se reconoce en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-5, como un "desorden de personalidad dependiente" (Asociación Psiquiátrica Americana, 2014). Así, la dependencia extrema adquiere el carácter de patológica (cf. Alonso et al., 2002).

Las causas de la dependencia emocional son variadas, pero se les atribuye a las experiencias de la primera infancia y un constructo tradicional en la investigación de tal dependencia se ha centrado en la teoría del apego de Bowlby (cf. Ainsworth y Bowlby, 1991; Bowlby, 1969/1982). Cada individuo viene al mundo poseyendo una disposición al apego y depende para su supervivencia de algunas personas que le suministran los cuidados, y es por ello probable que tales personas se conviertan en "figuras de apego". El tipo de apego que cada individuo desarrolle posteriormente dependerá de sus experiencias con esas primeras figuras de apego. Ya Bolwby (1969/1982) distinguía tres modos de apego: seguro, ansioso y evitativo, a los que se vendría a sumar un cuarto estilo, al que Main y Solomon (1986) denominaron "desorganizado". (Fuente: Cientific Redalyc, Enseñanza e investigación en Psicología)

En síntesis, no es poca la literatura que nos habla de este Trastorno de la Personalidad Dependiente, ni pocos han sido los estudiosos en la materia, ya que existen diferentes enfoques basados en esta teoría que queda de manifiesto día a día en la consulta clínica. Todo un fenómeno psicopatológico que lleva al individuo a una indefensión aprendida que le causa mucho dolor, desadaptación y sufrimiento que muchas veces ni a pesar de todo eso, está dispuesto a soltar, y si lo suelta, se buscaría otra figura de apego inmediatamente por miedo a la soledad.

Si estás viviendo una situación similar y no sabes cómo salir de ella, acude a tu psicólogo de confianza, para que aprendas a potenciar tus recursos personales y puedas dimensionar tu valiosa vida, con la firme convicción propia de que sobre tu cuerpo, sobre tu mente y sobre tu vida, ¡Solamente decides tú, y nadie más!

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Escrito por

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín

Psicóloga

La Psic. Dora Lidia Pérez Rochín es una de las psicólogas más profesionales que brinda la atención y orientación necesaria para poder resolver sus problemas emocionales que pueden estar afectando su vida social y familiar. Cuenta con el conocimiento y la experiencia necesaria.

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