La promiscuidad suele ocultar depresión o tristeza grande

La depresión a menudo no se ve y tiene muchas caras. Una de ellas puede ser la promiscuidad.

22 JUL 2020 · Lectura: min.

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La promiscuidad suele ocultar depresión o tristeza grande

La depresión es una enfermedad muy frecuente, que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

La depresión es una fuerte sensación de pérdida y falta de valía. Es sentimiento de desamparo en cuanto a que la vida está más allá de nuestro control. En la depresión la persona no vive en plenitud, sino que se encuentra en una lucha constante para realizar las tareas cotidianas. Para ser diagnosticada como tal, debe tener una duración mínima de 15 días, pero cuando no es tratada puede prolongarse por muchos años. 


Los principales síntomas de la depresión son: 

  1. Cansancio y desánimo constantes
  2. Dificultad para dormir o duermes en exceso
  3. Baja autoestima
  4. Sentimiento de inutilidad
  5. Pérdida de concentración y memoria
  6. Descontrol del apetito, comiendo demasiado o casi nada
  7. Sentimiento de soledad y desesperanza
  8. Irritabilidad
  9. Dificultad para hacer tareas cotidianas sencillas como, por ejemplo, ducharse
  10. Aislamiento social
  11. Pensamientos frecuentes de muerte y suicidio

El sentimiento de culpa, una enorme tristeza, la pérdida del interés a todo y el autodesprecio son las características más difundidas de la depresión, pero no son las únicas. Otros comportamientos menos obvios, y por eso más difíciles de detectar y tratar, pueden ser una señal de depresión. 

La promiscuidad puede ser una de las facetas poco conocidas de la depresión. Solemos decir que alguien es promiscuo cuando mantiene una relación sexual después de otra, frecuentes e indiscriminadas, con  diferentes parejas o grupo sexuales, siendo soltero o no. 

¿Cuáles son las causas de la promiscuidad?

A menudo, esta actitud sexual es observada en individuos que tienen baja autoestima o que por algún motivo son incapaces de establecer relaciones afectivas profundas. Según los psicólogos, las principales causas de la promiscuidad son: 

  • Inmadurez emocional
  • Miedo a comprometerse y asumir responsabilidades
  • Enorme carencia afectiva
  • Inseguridad (la persona solo es capaz capaz de reconocer su valor como individuo cuando se siente deseada)
  • Traumas 
    Falta de afecto y atención parental en la niñez
  • Exposición temprana a contenidos sexuales

La promiscuidad también puede ser un comportamiento típico de algunos cuadros psicológicos como: 

  • La fase maníaca del trastorno bipolar
  • Trastorno narcisista
  • Ansiedad
  • Trastorno límite de la personalidad
  • Depresión

¿Cómo la promiscuidad puede enmascarar la depresión o tristeza grande?

Dado que el sexo es una actividad placentera, las personas que luchan contra la depresión a veces buscan mecanismos de excitación y placer para proporcionar un alívio temporal para su estado de ánimo. 

Trás una relación sexual, el cuerpo libera una oleada de oxitocina, dopamina y otras sustancias neuroquímicas que generan un enorme bienestar físico y emocional. Además, el sexo establece una conexión física profunda entre dos personas, lo que puede crear la falsa idea que esta conexión también es emocional. 

Luego, debido a los benefícios físicos y psicológicos del sexo, lamentablemente, algunas personas que tienen depresión pueden encontrar en la promiscuidad una manera de tratar el dolor psíquico. O sea, en vez de dejarse llevar por los síntomas más comunes de la depresión, se enmascara la melancolía bajo la apariencia de una vida afectiva apasionada e intensa.  

Los efectos de ocultar la depresión a través de la promiscuidad

La principal consecuencia de la depresión encubierta es no solucionar el problema. La depresión es una enfermedad y para curarla es necesario apoyo médico y psicológico. Una persona deprimida que busca aliviar su dolor a través del sexo, se siente bien cuando está teniendo una relación sexual, pero después el vacío y la tristeza suelen ser aún más grandes porque el afecto no es verdadero. Es algo puramente físico. Además, se corre el riesgo de desarrollar una adicción al sexo. Debido a la voluntad de sentirse nuevamente bien, la persona puede empezar a tener una necesidad de estar siempre buscando nuevas parejas para recrear la emoción y la sensación de conexión afectiva. 

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Psico.mx

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