¿Qué tanto conoces de tu salud física y mental?

Cuidar la salud física y mental es una responsabilidad personal, ¿Pero qué hacer cuando las inclemencias de la naturaleza nos saca de quicio? ¡Pedir ayuda psicológica, es la mejor solución!

13 OCT 2017 · Lectura: min.
¿Qué tanto conoces  de tu salud física y mental?

La vida actual es muy acelerada, pero nos da la oportunidad de reflexionar profundamente sobre la multifacética problemática mundial que está causando estragos en nuestra salud física y mental: Explosión demográfica, alto costo de la vida, contaminación, deforestación de los bosques, enfermedades infecciosas, mutación de virus, conflictos de toda especie, banca rota de todos los valores, guerras, terremotos, maremotos, huracanes, etc., Todos estamos expuestos a tales influencias, y nos está causando estragos en el organismo, derivado de lo que respiramos, de lo que comemos y bebemos, de lo que pensamos y hasta de lo que somos y hacemos.

"El hombre es, lo que es su vida" -dice una máxima por allí- ¡Cuánta razón lleva!

Hay miles de personas que viven preocupadas de noche y de día porque los dineros ya no alcanza, y otras porque ni trabajo tienen. Algunas otras personas se quejan de que no les alcanza el tiempo para hacer las cosas que quisieran hacer, o quisieran tener y cuando llegan a tenerlas tampoco pueden disfrutarlas porque tantas preocupaciones minaron sus fuerzas, repercutiendo en su salud quebrantada, y luego se preguntan: ¿Qué rayos me pasa ahora, porqué no puedo ser feliz?

Y la verdad es que no pueden ser felices por dos razones importantes: La primera es que nunca midieron las consecuencias de sus actos, y la segunda es que se les olvidó ejercer su derecho a la prevención de la salud. Esta última pareciera ser la más sencilla, sin embargo no lo sería tanto para aquellas personas que viven a la despreocupé y no les gusta mucho hacer conciencia de lo que pasa a su alrededor. Esto obviamente redunda en lo primero: Todo acto tiene consecuencias, toda acción tiene su reacción, toda causa tiene su efecto, ¿Para qué quejarse entonces, si ni siquiera se preocupan por darle un sentido digno a su existencia?

Los hábitos, costumbres y vicios tóxicos se han acumulado en las cazuelas de su cocina, no hay cultura nutricional ni cultura de la salud mental. Lo que es peor, a la mayoría de la gente le encanta atiborrar sus comidas de condimentos, grasas saturadas, azúcares refinadas y de sal, ¿Cómo pretender que los sectores de salud hagan milagros?, somos nosotros quienes tenemos que cambiar hábitos alimenticios, así como también poner más atención a los aspectos psicológicos y hasta sociales que ya se hicieron rutina mecanicista e inconsciente. Tenemos un compromiso con nosotros mismos y un compromiso con la vida: El de adoptar estilos de vida que sean saludables y aptos para vivir felices.

Es menester entonces enfocar nuestra atención principalmente en nuestro sistema de creencias e ir modificando conductas nocivas: "Creemos que nada nos hará daño y nos retacamos de alimentos chatarra", "Creemos que somos fuertes y poderosos y que sólo se enferman los viejos o los tontos", "Creemos que a nosotros no puede pasarnos nada y seguimos comiendo, bebiendo alcohol con aguas azucaradas, gaseosas y desvelándonos desmesuradamente", "Creemos que el vecino, el compadre o el compañero si debe cuidarse pero nosotros no", "Creemos, creemos, creemos…" y ese es el problema: Que siempre creemos que el otro si y nosotros no; pero porqué no hacerse una pregunta… ¡Una sola pregunta!: ¿Porqué nosotros no?

Seamos francos, abiertos y sinceros: Asomémonos aunque sea por un momento hacia el interior de nuestro organismo: ¿Llevamos una vida sedentaria?, ¿Tenemos sobrepeso?, ¿Padecemos de Estrés?, ¿Depresión?, ¿Ansiedad?, pero sobre todo si padecemos de obesidad… ¡Somos candidatos seguros a la Hipertensión Arterial!, nos zumban los oídos, nos mareamos, padecemos de migrañas o dolores de cabeza frecuentes, resequedad en la boca, etc ¡Allí hay una problema grave que atender!, cuando duele la cabeza, es que el organismo está avisando algo, está alertando que algo grave está pasando allí, ¡Cuidado!, también habría predisposición para adquirir enfermedades cerebro-vasculares, derrames, apoplejías, parestesias, afasias, taquicardias, insuficiencia renal, pancreatitis y diabetes entre otras.

Por lo tanto permitámonos la profunda de todas las reflexiones: Si no cuidamos nuestro cuerpo, que es donde vive y habita nuestro ser, ¿A dónde nos vamos a ir a vivir?, si no lo hacemos nosotros ¿Entonces quién?, si no es ahora, ¿Entonces hasta cuándo?.

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Escrito por

Dora Lidia Pérez Rochín

La Psic. Dora Lidia Pérez Rochín es una de las psicólogas más profesionales que brinda la atención y orientación necesaria para poder resolver sus problemas emocionales que pueden estar afectando su vida social y familiar. Cuenta con el conocimiento y la experiencia necesaria.

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