Víctima de los celos: una historia verdadera

En testimonios de personas celosas que he leído, siempre se habla de la persona que tiene celos. Yo fui víctima de una mujer con este problema. Esta es mi historia.

19 JUL 2016 · Lectura: min.

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Víctima de los celos: una historia verdadera

*Los nombres se han cambiado para proteger la identidad de los involucrados

Cuando estaba inmerso en el problema de celos de mi ahora ex pareja, leí infinidad de testimonios sobre el tema. En la mayoría de los casos se hablaba de la persona celosa y nunca, por lo menos que yo encontrara, se habla de los que somos víctimas sin culpa de esta enfermedad. Por tal motivo quiero exponerles mi vivencia.

Yo la conocí en un café. Me pareció preciosa y entonces me acerqué. Ella me dijo que la habían plantado y me invitó a sentarme y estuvimos platicando durante horas. Me pareció una mujer encantadora, inteligente, dulce y divertida. El tiempo se me pasó volando y entonces se hizo de noche. Nos intercambiamos nuestros números de teléfono y quedamos en llamarnos.

Pasaron un par de días y la llamé. La conversación se prolongó mucho y a mí me encantaba que sucediera así. La invité a salir en plan más formal y ella aceptó. Tardamos muy poco en convertirnos en pareja. En ese momento, en el del enamoramiento, uno no se fija en ciertos detalles por estar emocionado por tener una nueva relación, pero ahora que veo las cosas en perspectiva me doy cuenta de que las señales de alarma saltaron desde un inicio.

De las primeras señales de las que hablo fue cuando nos agregamos al Facebook y lo primero que me dijo fue: "De los 354 amigos que tienes, 200 son mujeres, ¿las conoces a todas personalmente?". En ese momento dije lo primero que se me ocurrió: "Claro, uno que es un galán tiene muchas amigas". Luego de eso me comentaba cada vez que una mujer le ponía like a una de mis fotos, aunque saliera con ella.

Cuando llevábamos seis meses de relación sentía que era la mujer de mi vida y le pedí que se casara conmigo. Ella aceptó. Pero con condiciones. Me dijo que tenía que borrar de mis redes sociales a todas mis amigas, además de borrar los contactos femeninos en Whats app, exceptuando mi mamá, mi hermana y alguna que otra prima, porque decía que yo tenía familiares que se tomaban muchas confianzas conmigo, claro que solo hablaba de mujeres. Le pedí que, por favor, me dejara conservar la amistad con Claudia, mi mejor amiga desde niño. Aceptó, pero con reservas.

Llegó el día de la boda, yo estaba emocionado y muy feliz. Saliendo de la iglesia, después de los aplausos y el arroz, fue casualidad que la primera persona que me felicitara fuera Claudia. Luego de que nos dimos un gran abrazo se me acercó mi esposa y me dijo al oído: "si puedes evitar esos abracitos te lo agradeceré". Al principio yo pensé que lo decía en broma, pero al ver su cara vi que iba en serio.

Cuando caí en la cuenta de que sus celos eran un problema real fue una vez que le organicé una fiesta de cumpleaños sorpresa. Como me escondía para mandar mensajes a sus amigos, y amigas por supuesto, ella me empezó a cuestionar. Me preguntaba que con quién hablaba, que porqué tantos mensajitos, que porqué me escondía. Yo, que estaba muy ilusionado con su fiesta sorpresa, le tuve que revelar el secreto porque no me dejaba en paz y no quería que pensara que me estaba escribiendo mensajes con otra mujer.

Empecé a tener un cuidado extremo cuando hablaba con mujeres, sobre todo en presencia de mi esposa, para que ella no pensara mal ni creyera cosas que no estaban pasando, pero nunca estuvo tranquila ni confiaba en mi.

La cosa se ponía cada vez peor. Tuve que cambiarme de trabajo en tres ocasiones porque ella me decía que había "demasiadas mujeres" y que seguramente yo me iba a ir con una de ellas. Nada más lejos de mi intención, pero ella no me creía.

Claro que me fue imposible encontrar un empleo donde solamente trabajaran hombres para evitar problemas con ella, pero, aunque no lo crean, lo intenté, por lo menos que el número de mujeres fuera muy reducido.

Conforme pasaba el tiempo y "el problema" iba en aumento, me empecé a aislar del mundo, solo estaba con ella, dejé de ver a mis amigos, a mis amigas sobre todo, me alejé de mi familia, todo para que ella no pensara mal de nadie. Solo salía con ella, y procuraba buscar lugares donde hubiera poca gente para que estuviera más tranquila. Estaba perdiendo mi vida para que ella no se sintiera insegura.

Cuando llevábamos un año de casados le propuse que fuéramos a un psicólogo y me dijo que para qué, si ella no tenía ningún problema. Decía que lo que hacía era para proteger su matrimonio.

Llegó un momento que no quería llegar a mi casa, me quedaba hasta muy tarde en el trabajo para no encontrarme con sus reclamos sin fundamento, pero éstos nunca cesaron. De hecho iban en aumento.

La gota que derramó el vaso llegó cuando me mandaron a un viaje de negocios en Estados Unidos. Tenía que cerrar una cuenta con un cliente muy importante para la empresa en la que trabajaba. Ella se volvió loca. Me gritaba desesperadamente que no me fuera, que me iba a pasar algo en el viaje, que la iba a dejar sola (ella no trabajaba), que no iba a poder vivir sin mí. Yo sabía qué era lo que en realidad le preocupaba, que conociera a otra y que la abandonara. De todas maneras me fui, tenía que hacerlo, un tanto por trabajo, pero sobre todo porque quería alejarme de mi asfixiante situación.

Hacía mucho tiempo que no la pasaba tan bien, el viaje me sirvió muchísimo para saber qué es lo que quería, pero sobre todo lo que no quería en mi vida. Era hora de terminar mi matrimonio.

Cuando llegué a mi casa ella me recibió con una cena romántica y un cartel gigante que decía: "Bienvenido mi amor". No sé si se las olía, pero bueno, tuve que posponer la conversación con mis intenciones de terminar. Debo decir que con esta demostración de cariño me surgieron algunas dudas, pero como al paso de los días todo volvió a ser igual, con reclamos e inseguridades de su parte, me quedó claro lo que tenía que hacer.

En el momento en que le dije que teníamos que hablar se puso como loca. Primero fue muy agresiva, incluso me intentó golpear con un zapato, mismo que mi cabeza esquivó hábilmente. Luego empezó con el chantaje, me dijo que no iba a poder vivir sin mí, que se iba a matar. Por último me prometió que iba a cambiar, que estaba de acuerdo en ir a terapia, pero para mí ya era demasiado tarde, la relación estaba muy desgastada.

Abandoné el hogar y le mandé, a través de un abogado, los papeles del divorcio. Ella los firmó después de haberme enviado infinidad de mensajes y de hacerme llamadas telefónicas buscando el perdón. Esto no sucedió.

Ha pasado ya más de un año desde que nos divorciamos y ahora tengo una nueva relación. Me siento confiado, tranquilo y muy feliz por haber encontrado a esta mujer. Me he prometido a mí mismo ir con calma (solo llevamos unos meses) para conocerla muy bien y que me conozca. Creo que ya puedo decir que he superado mi anterior relación y el rompimiento, aunque me costó tomar meses de terapia puesto que, en muchas ocasiones, me culpaba de la situación. Y sí, yo tuve algo de culpa, sentía una responsabilidad y una codependencia enorme hacia mi ex. Tenía miedo de repetir el patrón y relacionarme con otra chica con tantos problemas.

Hace mucho que no sé nada de ella. Obvio nos borramos de las redes sociales y apenas nos hemos intercambiado un par de mensajes de Whats app. Supe que, finalmente, empezó con la terapia para tratar su problema de celotipia. Espero, en verdad, que esté mejor y que sea muy feliz.

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Comentarios 7
  • Rocío Ruiz

    A veces en realidad hay hombres tan celos, que te proyectan esto y te vuelves. Igual mi caso porque el primero me celaba cuando yo no era así. De todas maneras me dejó por otra hace 10 meses la embarazo y se alivio en diciembre del año pasado cuando me dejó a finales de junio.

  • Viviana Da Luz

    Cada día me doy cuenta de todo es muy cierto es horrible estar con una persona así que te cela hasta con tu propia familia y se hace una película horrible ni siquiera podes levantar la mirada porque dice que estas mirando hombres yo lo amo con toda mi alma y mi ser pero no comprende nada yo ni siquiera salgo a almacen no tengo comunicación con nadie pero es difícil cuando amas a alguien y esa persona no se da cuenta de nada estoy deprimida porque ya no se que hacer.

  • Viviana Da Luz

    La verdad es muy cierto yo estoy viviendo una situación en la que a veces quisiera desaparecer del mundo no se lo deseo a nadie.

  • MILENA

    Esta historia identifica a mucha gente, yo lo vivi en carne propia y es una situación agobiante busque ayuda de un psicólogo y ni así pude llevar ese problema, y es verdad lo que ahí cuenta, la persona enferma se pone agresiva luego pide disculpas dice que no volvera a pasar y promete cambiar, y eso pasa y pasa de manera repetitiva, a mi pareja lo amo con todo mi corazón pero cuando le daban esas crisis de celotipia la verdad no era él, escuche muchisimas veces que iba a cambiar y nunca sucedio, ya solo no alteraba mi tranquilidad sino la de toda la familia, decidí, me alejé porque en mi caso la gota que reboso la copa fue que en su paranoia yo estaba saliendo con el mejor amigo de él, hasta ahí llegue, no pude mas apesar del amor que le tengo.

  • Viviana Da Luz

    La pura verdad yo tengo mi pareja que sufre de celos enfermizos y la historia de este hombre es muy cierta a mi me pasan exactamente igual a lo que estoy viviendo no se lo deseo a nadie. Ojalá yo salga adelanté porque no le veo futuro a una persona que lamentablemente sufre de celos enfermizos.

  • walter

    ¡Wow! que historia, es lo que pasan muchas parejas. Todos deberían de leer esto.

  • Vazquez Hernandez

    ¡Uff! Como guión de película de suspenso, pero en verda sucede, leo los testimonios y más me doy cuenta de la realidad en la que vivo, y es que si, las alertas saltan a la vista desde un principio, y uno no lo ve, o no le toma importancia, como este testiminio, trengo miles de anécdotas y situaciones en las cuales me han hecho vivir un infierno, del cual espero pronto salir adelante. Gracia.

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