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SIDA: La muerte del deseo

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

A lo largo de la historia el ejercicio de la sexualidad ha estado permeado por la muerte, pero ninguna enfermedad transformó de una forma tan marcada el ejercicio de la sexualidad. .

28 oct 2013 · Lectura: min.
SIDA: La muerte del deseo

Psic. Eduardo Contreras Merino.

El SIDA ha marcado la forma de relacionarse sexualmente entre las personas de tal forma que ha producido un terror al ejercicio de la sexualidad, el deseo se ha transformado en miedo.

En los orígenes de esta enfermedad se pensaba que era un padecimiento exclusivo de la comunidad homosexual ya que fueron de los primeros sectores sociales que dieron muestras de presentar la enfermedad.

Esto dio origen a que se presentara una tremenda especulación sobre la forma de contagio, y una confianza ignorante de parte de los grupos heterosexuales, fue hasta que se comenzaron a hacer públicos un sinnúmero de casos en donde hombres o mujeres heterosexuales estaban contagiados con la enfermedad que se comenzó a buscar informarse cada vez más sobre las formas de contagio y de las formas en que se puede prevenir el contagiarse de ésta.

Hoy se sabe que las únicas formas de contagio son por vía sanguínea o por contacto sexual sin uso de condón, esto lleva irremediablemente a plantearse varias cosas a cualquier sujeto que desee hacer ejercicio de su sexualidad y que en épocas anteriores no necesariamente se planteaban.

En primer lugar se plantea ¿Con quién? Con quien va a tener su ejercicio de sexualidad, dado el miedo a esta enfermedad (y no sin razones ya que contraerla es como si se hubiera dictado una sentencia de muerte), el sujeto se plantea la duda de quien es suficientemente confiable para aún con preservativo poder disfrutar la sexualidad con el o ella.

Esto genera una sensación de desconfianza entre las personas y una forma de relacionarse más temerosa que la que se realizaba en otras épocas de la historia, otra de las dudas ante las cuales se confronta cualquier persona es con la situación de la monogamia y al respecto es irremediable que se presente una pregunta sea a nivel consciente o inconsciente y es ¿Mi pareja solo tiene relaciones sexuales conmigo?

Esta duda que antes era solo pensada en personas que tenían alguna desconfianza muy clara de sus parejas, ahora se vuelve una duda más legítima y más necesaria de hacerse sobre todo en un contexto como el de México con el inherente machismo que aún perdura en la subjetividad de sus hombres y mujeres.

Esto con relación a que es muy conocido que en México aún existe una cultura en donde una parte de la masculinidad esta vista en función de la cantidad de parejas sexuales que un hombre tiene y en donde aún cuando se forme parte de un matrimonio o unión libre existe aún un gran número de hombres que este compromiso no los limita al momento de tener relaciones sexuales con otras personas sin que esto les genere demasiados problemas con sus parejas que en un gran porcentaje de los casos conocen de estas relaciones con otras personas y no es motivo de conflicto.

Por esto es muy pertinente la pregunta anterior, en México hay que fomentar una cultura de mayor compromiso sexual entre las personas, en ningún lugar se ordena que una persona deba de comprometerse a estar con solo una pareja sexual, es una decisión que debe de ser basada en el deseo de hacerlo por esto es importante también la elección de la pareja adecuada para evitar esta forma de practicas que se vuelven una forma de riesgo y de contagio ya que además es conocido que hay un número importante de mujeres que son contagiadas por su esposo o pareja sin que ellas estén enteradas.

Para finalizar diré que si bien el SIDA ha transformado la forma de relacionarnos sexualmente, hay formas de relación basadas en el compromiso, en la lealtad al otro, en el amor que pueden dar esperanza a la humanidad ante una epidemia de muerte del deseo que nos amenaza.

Escrito por

Psicología Y Educación Integral A.c.

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