Señales de que tu hijo sufre Trastorno de Oposición Desafiante (TOD)

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Los trastornos de comportamiento se relacionan con el mal comportamiento de los menores y con aquellas conductas que causan malestar a las personas que se encuentran a su alrededor

20 mar 2018 · Lectura: min.
Señales de que tu hijo sufre Trastorno de Oposición Desafiante (TOD)

Los pequeños son un estuche de sorpresas y su estado de ánimo es muy variante. En ocasiones tienden a discutir, son agresivos, actúan con gran enfado y de manera desafiante hacia los adultos. Es molesto verdad. Pero, si tu hijo tiene comportamientos perturbadores que no va acorde a su edad, entonces podría tratarse de un trastorno del comportamiento o de la conducta.

En sí, los trastornos de comportamiento o conducta se relacionan con el mal comportamiento y con aquellas conductas que causan malestar a las demás personas.

¿Qué es el Trastorno de Oposición Desafiante?

Seguramente conoces o has escuchado a hablar de algún pequeño que constantemente se ve inmiscuido en problemas de conducta en diferentes contextos: escolar, familiar…pues bien, puede ser que estemos ante un Trastorno de Oposición Desafiante (TOD), también conocido como Trastorno Negativista Desafiante.

Este tipo de trastorno comienza a manifestarse a partir de los 8 años de edad, aunque, tiene como límite los 12 años. Estos niños se caracterizan por presentar una conducta desafiante y de oposición con cualquier persona, pero de manera constante, sin importar si es su familia, maestro o compañeros.

A continuación te compartimos algunas características de este trastorno:

  • El menor a menudo está enfadado y tiende a perder los estribos
  • Discute con adultos y se niega a cumplir sus labores, sean cuales sean éstos
  • Es resentido y rencoroso
  • Se molesta continuamente con las demás personas
  • Culpa a las demás personas por sus propios errores y mal conducta

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Signos y síntomas

Si dudas de que tu hijo presente el Trastorno Negativista o de Oposición Desafiante, debes poner más atención en relación a su comportamiento. Entre las conductas que irán a límite son: desafío, berrinches, discusiones, comportamiento perturbador. Sin embargo, estas conductas, la mayoría de las veces son frecuentes y se lanzan hacia los padres, maestros o autoridad que está a su cargo. Este tipo de trastorno, también termina por afectar a las personas que están a su alrededor.

Este trastorno es mucho peor a comparación de la conducta desafiante que se vive únicamente cuando se es niño. Al presentar esta alteración, es probable que tenga consecuencias significativas en la adolescencia.

Algunos de los síntomas más claros que presentan los pequeños se clasifican en conductuales, físicos, cognitivos y psicosociales. A continuación te describimos cada uno:

Conductuales:

  • Rabietas constantes
  • Desobediencia constante
  • Carencia de destrezas sociales
  • Se niegan a cumplir sus actividades
  • Molestan con intención a los demás
  • Son vengativos
  • Son agresivos con los demás
  • Su ira es frecuente
  • Emplean palabras altisonantes e hirientes
  • Se aíslan de las demás personas
  • Les es difícil tener y conservar amigos
  • Abusan de drogas
  • Destruyen de manera intencional las relaciones
  • No son cooperativos

Síntomas físicos:

  • Presentan dolores de cabeza crónicos
  • Tensión en músculos
  • Su ritmo cardiaco es acelerado
  • Presión arterial elevada
  • Se ocasionan lesiones por su conducta violenta

Síntomas cognitivos:

  • Dificultad para concentrarse
  • Incapaces de tomar decisiones
  • No controlan sus impulsos

Síntomas psicosociales:

  • Se frustran fácilmente
  • Son malhumorados
  • Presentan baja autoestima
  • Agitación extrema
  • Son hostiles
  • Son negativos en su forma de ser y pensar
  • Ideas suicidas

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¿Cuáles son sus causas y factores de riesgo?

Se desconoce con exactitud lo que ocasiona padecer este trastorno. En ocasiones se les asocia a factores hereditarios o ambientales. Por ejemplo, algunas de sus causas y factores son los siguientes:

  • Genético: Papás a hijos transmiten este padecimiento, ya que ellos pueden presentar depresión, ansiedad; cuyos trastornos bien pueden contribuir a padecer TOD. Por tanto, esta condición puede ser transmitida por los genes.
  • Físico: se asocia principalmente al desequilibrio de la serotonina (sustancia del cerebro), por tanto, al no estar en correcto nivel, provoca que la persona sea incapaz de regular sus emociones: son impulsivos y tienen mal comportamiento. Estos factores son un claro ejemplo de que podría tratarse de TOD.
  • Ambiental: se debe al entorno en el que se desarrolla el niño. Si se encuentra involucrado en u ambiente donde se respire estrés y se altere su estabilidad de vida, es probable que tu hijo tienda a desarrollar este tipo de conducta. Por ejemplo, los niños que pasan por el divorcio de sus padres, cambio de residencia, cambios continuos de personas que están a su cargo, son más susceptibles a padecer TOD.

Algunos factores de riesgo son:

  • Cuando el pequeño no es supervisado
  • Cuando son educados de manera inconsciente o ruda
  • Son víctimas de abuso
  • Crecer en un ambiente reprimido, católico…
  • Están expuestos a la violencia y a ambientes estresantes
  • Hijos de papás que han consumido drogas

Tratamiento para TOD

Para identificar el TOD, normalmente se diagnostica en la infancia o adolescencia temprana; no obstante, puede alargarse a la edad adulta, en especial en aquellos casos que no se da atención y tratamiento.

En cambio, cuando el menos recibe el tratamiento apropiado, tienen la capacidad de aprender a manejar estos síntomas; aprenden a controlarse e incluso alcanzan una sensación de bienestar. Es decir, se recomienda que al identificar los primeros síntomas, es mejor que se reciba atención de forma inmediata.

Para recibir atención, es necesario acercarse con un profesional, quien se encargará de realizar una valoración integral de su salud mental, lo cual determinará si se trata de TOD o no. La importancia de realizar un diagnóstico oportuno, es a fin de evitar confundir el trastorno que se presenta, por ejemplo – no cumplir con actividades escolares en regla- es probable que se trate de un problema de aprendizaje y no de TOD; por tanto, requerirá de otro tipo de ayuda.

Cuando este trastorno se presenta en pequeños, el tratamiento se enfoca en los padres, se les brinda la capacitación en terapia de comportamiento conductual. Gracias a este tipo de terapia, los padres logran la capacidad y habilidad de reaccionar al comportamiento que presenta su hijo.

Al tratarse de niños en edad escolar y adolescencia, el tratamiento eficaz es la combinación entre capacitación y terapia que incluye al individuo, familia y escuela.

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Escrito por

Revisado: Jairo Hernández

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