Realidades paralelas: a propósito de la película Una mente brillante

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La esquizofrenia es un desorden mental que podemos situar en el grupo de “trastornos psicóticos”.

27 may 2016 · Lectura: min.
Realidades paralelas: a propósito de la película Una mente brillante

Las características más generales de esta enfermedad es que la persona que la sufre tiene alteraciones en el pensamiento, así como la alteración de la realidad y una completa falta de control en su emotividad. Ya en un grado más avanzado, pueden presentarse alucinaciones, tanto visuales como auditivas.

Cuando un paciente está experimentando esta sintomatología, lo primero que hace es aislarse puesto que asegura que nadie lo entiende, cuando lo que realmente pasa es que nadie puede ver lo que él presencia. Vive, en ciertos momentos de su existencia, en una realidad paralela.

Corría el año 2001 cuando el director estadounidense Ron Howard, con su película Una mente brillante (A beauitful mind, Estados Unidos), intentó quitar el marcado estereotipo que se tiene sobre este trastorno adaptando la novela que lleva el mismo título y que fue escrita por Sylvia Nasar.

El filme retrata la vida y obra del científico John Forbes Nash Jr., ganador del Premio Nobel de economía en el año de 1994, quien padecía esquizofrenia. Durante el desarrollo de la historia se nos muestra la vida de este gran hombre desde el inicio de su enfermedad hasta que fue acreedor a tan importante premio, a la edad de 66 años.

La película presenta a John Nash ingresando en la Universidad de Princeton para estudiar matemáticas. Es ahí donde experimenta sus primeras alucinaciones. Su mente crea un personaje, Charles, que funge como compañero de cuarto que tiene personalidad propia, habla, anda, y sobre todo tiene conversaciones con Nash. Posteriormente "conocerá" a una pequeña que dice ser familia de Charles, su nombre es Marcee, el segundo personaje creado por su mente.

Como mencionamos anteriormente, uno de los síntomas de la esquizofrenia son las alucinaciones y, en este caso particular, son visuales.

Una parte fundamental de la película es cuando el científico conoce a la que será el gran amor de su vida, Alicia, quien atravesará con él el sinuoso camino que supone este trastorno. En palabras de la escritora de la novela que inspiró esta cinta, "Alicia es la verdadera heroína de esta historia".

Es en este punto, y a través de la relación de Alicia y John cuando nos podemos dar cuenta que, si bien, la esquizofrenia es complicada de llevar, hasta cierto punto la persona que la padece puede construir una vida real, tener pareja, estudiar, incluso tener vida social.

Otro de los síntomas más representativo de este trastorno es el hecho de tener ideas delirantes y asumirlas como reales y definitivas aunque existan evidencias clara de que lo que asegura el paciente no existe.

Este punto está desarrollado en la película cuando John (interpretado por Rusell Crowe) asegura estar ayudando al servicio de inteligencia de su país contra los espías soviéticos de la mano de Parcher, el tercer personaje creado por la mente del científico. Y aunque él está convencido de que está realizando esta actividad tan importante, nada de esto resulta real, y la gente que está a su alrededor se lo demuestra. En este punto el espectador se queda tan sorprendido como Nash.

Uno de los aciertos más importantes de la película es que, si bien nos presenta la esquizofrenia de una forma un tanto gráfica, sobre todo en los momentos en que el científico es internado en un hospital psiquiátrico y tratado con electroshock, lo que pretende es ser objetiva dentro de lo posible. Asimismo, tiene un enfoque positivo en cuanto a que se inclina a mostrar tanto los logros personales como los profesionales de Nash.

Creemos que esta cinta estará vigente por muchos años por la forma de contarnos esta particular visión de este trastorno.

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Escrito por

Karina Tiznado

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