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¿Pueden las fobias de mi hijo pequeño aumentarse con los videojuegos?

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

Es un hecho que los videojuegos influyen en la mente de los niños. La pregunta es ¿cómo? Aquí te presentamos una respuesta y estrategias para ayudarle en caso de crisis.

14 DIC 2018 · Última modificación: 17 DIC 2018 · Lectura: min.
¿Pueden las fobias de mi hijo pequeño aumentarse  con los videojuegos?

¿Pueden las fobias de mi hijo pequeño aumentarse con los videojuegos? La respuesta es: ¡por supuesto que sí! y ¡por supuesto que no! ¿De qué depende? De varios factores que conoceremos a continuación, pero los más destacados tienen que ver con la calidad de videojuegos que usa tu niño y la cantidad de tiempo que está expuesto a ellos. Veamos por qué.

Primero, expliquemos en qué consisten y cómo se producen las fobias infantiles. Hay una etapa, más o menos entre los tres y los seis años, en que los niños suelen padecer fobias. Las más comunes son a la oscuridad, a los "monstruos", a los perros, a las albercas o a que le pase algo malo a alguno de sus papás; sin embrago casi cualquier cosa que sea fuente de estrés puede convertirse en una fobia. La razón es que, en esta etapa, el niño se está identificando con cada uno de sus papás, pero de manera diferenciada. Es decir, está grabando en su mente las maneras de ser de papá y mamá como fuentes de seguridad, pero también como modelos distintos de formas de ser hombre o mujer, lo que pone las bases para su identidad de género: "¿Por qué soy varón o por qué soy mujer?"

Este proceso lleva al niño a una crisis de fidelidad, ya que, al observarlos, empezará a enamorarse de alguno (normalmente sucede más hacia el progenitor del sexo opuesto) y sin darse cuenta, también comenzará a sentir rivalidad hacia el otro, así como celos y envidia por no poder ocupar su lugar. En éste período, para el niño, la mamá es la "reina" y él es "príncipe" que quiere apartar al "rey" (papá) para quedarse con el amor de ella. Como, en el fondo, también ama a papá, se instaura una crisis de fidelidad desemboca en culpa que se acumula en la mente del niño hasta que logra desplazarse y descargarse, al menos momentáneamente, cuando ocurre un susto. Así, la circunstancia que generó su miedo se convierte en un elemento que externo que simboliza la tensión interna y que es relativamente "fácil" de manejar para tu hijo, pues mientras se encuentre alejado del objeto que lo asustó, puede estar tranquilo. Por supuesto que, tener una fobia no implica resolver la crisis interna, sino solamente hacerla más manejable.

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¿Pero qué sucede cuando la fuente de la fobia no es un elemento real sino virtual, como un video de terror, un videojuego de zombies o de guerra y muerte? El objeto de la fobia ya no es algo real que se pueda evitar, sino un contenido construido a base de ideas, imágenes y sonidos, una situación que ocurre en el punto medio entre la realidad y el niño: su pensamiento. Así el objeto de la fobia queda flotante, alrededor de su existencia y enganchado de forma permanente a su pensamiento. No es algo que pueda evitar porque no está afuera sino algo con un pie dentro de su mente y otro en la computadora, tableta o aparato cuyo contenido haya sido fuente de la tensión. Lo peor de todo es que la mente, en su intento por "digerir" aquello que produjo la tensión va a provocar que el niño quiera regresar compulsivamente a ver más videos o a jugar más videojuegos con el mismo tema, provocando un agravamiento del problema.

¿Qué hacer en estos casos? Por supuesto que siempre lo mejor serán las acciones preventivas, es decir, evitar que tu hijo pequeño sea expuesto a contenidos violentos tan comunes en la virtualidad. Pero si ya sucedió:

  • Suprimir por completo su exposición a contenidos virtuales violentos en dispositivos electrónicos y cine.
  • Disminuir al máximo su interacción con gadgets (computadoras, tabletas, celulares) y sustituirla por juegos reales con papá y mamá.
  • Organizar convivencias regulares (dos o tres veces por semana) con cada uno de los padres por separado.
  • Hacer juegos de roles como obras de teatro, dejando que tu hijo adopte los papeles que quiera y simbolizando todas las "acciones violentas" que desee, con la única condición que sean "de a mentiras" es decir sin que agreda, ni se lastime o lastime a los otros.
  • Vigilar que, cuando esté en contacto con contenidos virtuales, estos sean creativos y adecuados a su edad.

En general un niño puede, con estos consejos, ir superando poco a poco su estado de estrés interno. Si no fuera así, es entonces momento de que acudas a un terapeuta infantil que le practique una evaluación emocional.

Escrito por

Centro Psicopedagógico Quetzali

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