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Porque jugar también es cosa seria

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

Emociones, pensamientos, deseos y angustias. Todo eso y más se encuentra en los imaginativos juegos de los niños

25 abr 2017 · Lectura: min.
Porque jugar también es cosa seria

Desde nuestra perspectiva adulta, muchas veces podemos ver el juego de los niños como una actividad de esparcimiento. Sin embargo, el juego no es solamente una forma de escapar del aburrimiento; en el juego el niño manifiesta sus emociones, su sentir y su manera de ver el mundo.

Si bien como adultos estamos acostumbrados a comunicar nuestro sentir generalmente, por medio de las palabras, en el caso de los niños, (incluso aquellos que pueden expresarse sin problema de forma verbal) el juego es un medio para manifestar esos sentimientos y emociones que, en ocasiones, no pueden ser expresados de forma distinta. En otras palabras, para los niños el jugar tiene mayor relevancia para la expresión de su mundo interno (pensamientos, angustias, emociones y deseos) que el uso de las palabras.

La manera en que los niños juegan está íntimamente relacionada con su desarrollo. Desde el típico juego de "yo lo aviento y tú lo levantas" que principia alrededor del quinto mes, hasta los juegos de rol, que empiezan con algunas imitaciones de los padres alrededor de los quince meses y continúan en edades posteriores.

El juego y la identidad

Definimos los juegos de rol como toda actividad lúdica en la cual el niño juega a ser alguien más, en principio los padres y posteriormente otros adultos fuera del ámbito familiar.

El infante puede imitar las actividades de los padres como usar los zapatos de mamá o rasurarse como papá. En estos juegos no solo se revela el deseo de "querer ser grande" o de "querer ser como mamá o papá". Estas actividades permiten al niño identificarse con ellos, es decir, tomar características de ambos padres para formar su propia identidad.

Jugar también "sana"

Otra de las cualidades del juego, es que esta actividad ayuda entender situaciones angustiantes y liberar frustraciones ¿Cómo funciona esto? Por ejemplo, la niña pequeña de dos años que extraña a su madre cuando esta va al trabajo. La pequeñita reproduce esta escena en su juego, donde le dice a su mamá que llore, mientras ella hace que va a trabajar, la niña entonces regresa y consuela a su madre. De esta forma la pequeña desempeña un papel activo en una experiencia desagradable, que le permite entender la naturaleza de las separaciones y de como a una separación con su madre sigue un reencuentro.

Jugar no es sólo cosa de niños

Participar activamente en el juego de los niños, ayuda a comunicarnos mejor con ellos y comprender sus sentimientos con mayor precisión que con un trato exclusivamente verbal.

Con todos los beneficios que conlleva el juego, por qué no tomarse el tiempo de participar en esta enriquecedora actividad con los niños, de tener una oportunidad de estar en contacto con sus emociones y desarrollar un vínculo afectuoso sincero con ellos.

Escrito por

Psic. Isay Nevares

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