¿Por qué permito que mi pareja me humille y me maltrate?

La violencia en las relaciones de pareja intoxican la atmósfera emocional, el amor se enferma, se debilita, se va. Autoestima baja y codependencia emocional son factores sujetos de atención

23 ABR 2019 · Lectura: min.

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¿Por qué permito que mi pareja me humille y me maltrate?

A menudo nos negamos a creer que todo lo que vivimos en la infancia nos está afectando en la adultez, pero esa idea no es tan descabellada como parece, puesto que los patrones conductuales se aprenden en casa y se repiten a lo largo de la vida. El niño aprende por imitación. Las actitudes y las conductas, son marcos de referencia cognitivos de lo aprendido en la niñez, son esquemas mentales que se formaron de las primeras experiencias de vida, y sería ilógico pensar que nos comportemos de manera diferente a lo que aprendimos en el pasado, aunque las cosas cambien, aunque la vida cambie, las personas a veces se niegan a cambiar.

Los recuerdos y memorias permanecen almacenadas en el inconsciente, no desaparecen cuando crecemos, las traemos con nosotros en el tiempo y allí están guardadas en los registros akáshicos de nuestra naturaleza. El Dr. Sigmund Freud (médico, neurólogo austriaco y padre del Psicoanálisis, 1856-1939), lo plantea en sus maravillosos tratados de manera muy clara, él acuña el término de Aparato Psíquico, para referirse a la mente de las personas, y describe a las Huellas Mnémicas, como las formas en que el aparato psíquico realiza la inscripción de los acontecimientos del pasado, percepciones, escenas, objetos, sujetos, etc. Quedan grabados en las profundidades del inconsciente, porque en la primera infancia el niño con su yo inmaduro, aún no tiene la capacidad de asimilar o procesar perfectamente sus percepciones, no sabe si es real o imaginario lo que experimenta, pero allí lo va acumulando en su cabecita, como si fueran asuntos inconclusos que resolver.

Generalmente, cuando una persona (sea hombre o mujer), viene de un hogar disfuncional, en el que experimentó mucha violencia, sátiras palabras hirientes, golpes físicos y/o psicológicos, infidelidades en los padres, abandonos, divorcios, irresponsabilidad, abuso, acoso, etc. lo más lógico es que ese(a) niño(a) crezca inseguro, temeroso, lleno de miedos, de dudas, de culpas, de baja autoestima y no confiará en sí mismo, porque nadie le enseñó a hacerlo, vivió a la buena de Dios, como se dice coloquialmente, entre gritos y demandas groseras para una mente en construcción. Se forman traumas psíquicos y bloqueos mentales y emocionales, que son resistencias o supresión que causan mucho dolor y sufrimiento, pero nadie nos enseña cómo evitarlo, no lo sabemos y así vamos por la vida con esas cargas emocionales a cuestas, sin saber qué hacer ni cómo poder funcionar óptimamente como debería ser.

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Obviamente, cuando ya tenemos nuestro propio hogar, una pareja, hijos, una familia, un estatus… se repetirán patrones aprendidos, pensamientos intrusos que salen cuando uno menos se los espera, como si fueran salteadores en medio del camino. Ana Freud (Hija del Dr. Sigmund Freud), los llamó: mecanismos de defensa del yo. Es decir, aquel niño que en su momento no pudo o no supo defenderse y que además nunca aprendió a expresar sus emociones, lo hará de adulto pero ya con violencia, con impulso, con coraje, con rabia, con rebeldía, y se desquitará con la primera persona que tenga enfrente, casi siempre es la familia la que paga los platos rotos… ¡Qué cosas!, ¿no? pagan justos por pecadores.

Sin embargo, tenemos que reconocer que también hay otra forma más sutil de manifestación de tales emociones negativas reprimidas, es el silencio, la cobardía, el miedo, la sumisión. Personas altamente sensibles que prefieren callar y otorgar concesiones al otro con tal de no discutir, de no contrariarle. Este fenómeno sucede más a menudo en las mujeres que ya de por sí, aparte de ser un aspecto sociocultural, ellas mismas se limitan y se anulan cuando encuentran una pareja machista, narcisista, enfermo que las somete y les quita su poder, pero porque ellas lo permiten. No es posible funcionar desde el miedo disfrazado de amor, de obediencia y de sumisión. Y lo más curioso es que estas mujeres son brillantes en otras áreas de su vida como laboral y social, pero llegan a casa y se convierten en una papa, dura y desabrida, se encierran en su servicial mutismo, se meten en su caparazón para protegerse, no muestran ni expresan ninguna emoción por temor a ser rechazadas o cuestionadas.

De allí nacen multitud de problemas, pero el más difícil de entender y más difícil de aceptar para algunas mujeres permisivas y siístas, en que no se dan cuenta siquiera que con esa forma de ser, están generando un trastorno mayor llamado: codependencia emocional. Se apegan y se aferran al marido como si éste fuera su única tabla de salvación, se sienten incapaces de funcionar ellas solas, se les cierra el mundo y piensan que no podrán sobrevivir sin el hombre a su lado, dejan que decidan por ellas y para ellas, ¡Se castran y se anulan sin piedad!, puf… un ideal muy pobre que defender, y hasta se enojan cuando se les señala sus errores, no quieren entender que el amor empieza por uno mismo, que el amor propio, la dignidad y la individualidad fortalecen la identidad personal, pero si no se valoran, mucho menos entenderán lo que es el auto-respeto, y en ese aspecto, ¿Cómo vamos a creer que alguien nos ame si no sabemos amarnos ni siquiera a sí mismas primero?

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Sin embargo no sólo el entorno, la desconfianza y los miedos son indicadores de una baja autoestima y una codependencia emocional bien diagnosticada, sino también los sistemas de creencias que trae cada cual en sus alforjas, que por supuesto también son cuestiones aprendidas. También tiene mucho que ver la genética, el ADN aporta muchísima información sobre conductas adictivas y tóxicas, habría que revisar minuciosamente el historial clínico del paciente para facilitar una buena orientación psicológica. A veces creemos que todo lo que nos sucede es por mala suerte y nada que ver, todo tiene su razón de ser, todo tiene una causa y un efecto, a toda acción le precede una reacción y nada es casualidad en la vida sino que todo obedece a una causalidad. Pero si no conocemos las causas reales que originaron nuestros malestares físicos y emocionales, estaríamos perdiendo el tiempo miserablemente y encima nos acostumbraríamos a funcionar en negativo automático, o siempre estaríamos buscando a quien culpar de todo lo que nos pasa.

Hay personas que se pasan la vida en verdad, buscando qué o quién les haga felices, o quién les resuelva la vida, como si la solución estuviera afuera y no adentro de sí mismas, y cuando se la encuentran, se recargan en ella, se cobijan en el amparo, en la comodidad y la seguridad emocional que la otra persona les brinda: "Dame dinero", "No llegues tarde", "No vuelvas a beber", "Avísame cuando llegues", "Dónde estabas porqué te tardaste tanto", "No me gusta que me dejes sola", "No vayas otra vez con tu mamá", "Dile que no podemos ir", "No le des, no le prestes, no le hables", puf… hasta que se hartan, se asfixian y les abandonan… y vuelven a quedarse solas, extraviadas en el bosque de sus vidas. Se vuelven personas depresivas, tristes, amargadas, desconfiadas, apáticas que al son que les tocan, ellas bailan porque no tienen un centro de gravedad permanente, siempre están quejándose de todo y por todo y nada ni nadie llena sus vacíos existenciales.

La psicoterapia es muy generosa al respecto, te ayuda a potenciar tus recursos personales para que hagas conciencia de todo lo que tú vales como persona y que no necesariamente tienes que estar dependiendo de alguien para vivir y ser feliz, a costa de estar suplicando migajas de amor o rogando de alguien que te entienda y te comprenda. Si te lo encuentras pues genial, pero si no… ¡Ellos se lo pierden, no tú!... Si es tu caso en particular y no sabes cómo salir de ese estado emocional tan caótico y lamentable, escríbeme, responderé a la brevedad posible.

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Escrito por

Psic. Dora Lidia Pérez Rochín

Psicóloga

La Psic. Dora Lidia Pérez Rochín es una de las psicólogas más profesionales que brinda la atención y orientación necesaria para poder resolver sus problemas emocionales que pueden estar afectando su vida social y familiar. Cuenta con el conocimiento y la experiencia necesaria.

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14 Comentarios
  • Karen

    Me dejo ofender y maltratar por mi novio y cuando lo hace incluso lo justifico. Siento que no tengo vergüenza y que no merezco ni el aire que respiro por perdonarlo tanto y seguir viviendo de esa manera. No lo dejo porque siento que sin él me voy a quedar sola y que nadie más me va a querer ni a soportar porque tengo muchos defectos.

  • Carolina fuentes

    Mi marido me dejo y estoy a punto de tener un bebe a dias me siento muy mal él me insulta me trata mal cada q se enoja yo lo quiero pero no se como puedo cambiar su caracter he tenido mucha anciedad estos días no se como salir de esta depresión

  • Carolina fuentes

    Hola yo quiero pedir ayuda mi marido me maltrata y no puedo dejarlo

  • María de Lourdes Salazar

    Necesito ayuda y me gustaría tomar tepaia.

  • Mónica Avila Hernández

    M interesa saber más acerca del tema, gracias.

  • Cristian Rendon

    Me gustaría tomar terapia, vivo en Cuautitlán Izcalli.

  • Delfina Gonzaga Escamilla

    Hola me interesa mucho, yo estoy pasando por algo similar.

  • Nana espinosa

    Buen día la verdad yo vivo por una situación así y es muy difícil para mi todo esto es que vivo con un marido que ha estado en drogas y alchol y con una niñera difícil no lo justifico más bien porque permito tanto yo también me convierto enferma y a veces me es difícil salir de esto.

  • Anel Sarai Rodriguez Reyes

    Vivo con un hombre muy machista el a apagado mi brillo en todos los aspectos me a opacado.

  • Paulina Acosta

    Hola, estoy buscando apoyo, tengo un trastorno depresivo moderado y una relación de codependencia que manejas en tu post, éstos ultimos meses me he estado sintiendo desmotivada. Soy de CDMX. De antemano gracias por su atención.


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