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Por qué me duele la cabeza cuando tengo pensamientos negativos 

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La gran mayoría de nuestros pensamientos son negativos y automáticos. Están directamente relacionados con dolores de cabeza como cefaleas y migrañas; y otros trastornos físicos.

23 MAR 2020 · Lectura: min.
Por qué me duele la cabeza cuando tengo pensamientos negativos 

Hay personas que se la pasan pensando negativamente. Frente a cualquier situación cotidiana asumen siempre la misma actitud pesimista. Todo va mal y todo irá a peor. No es tan extraño si pensamos que el mundo es un caos y los medios de comunicación nos bombardean cada día con malas noticias. Como alternativa se intensifican hoy en día terapias y tratamientos de la Psicología positiva.

Tener pensamientos positivos no significa volvernos ingenuos o ver la vida color de rosa. Ellos nos ubican en una posición activa, desde donde mirar los problemas como posibilidad de transformación, es decir que dispone nuestra mente a encontrar las soluciones adecuadas ante las dificultades.

¿A qué llamamos pensamientos negativos?

Un pensamiento negativo puede corresponderse con una frase, una imagen o una idea que mantenemos en nuestra mente y a la que recurrimos con frecuencia. Estas ideas se acompañan de una connotación desdichada, trágica, llena de dificultades en relación a contextos o situaciones que nos incluyen. Esto puede ser en el pasado como algo que efectivamente ha sucedido, el presente como posibilidad inmediata o la proyección del futuro.

Está comprobado que el ser humano es capaz de generar unos 60 mil pensamientos al día, de ellos el 80% es negativo y el 95% se produce automáticamente. Esto demuestra que la casi totalidad de nuestros pensamientos no son reflexivos y que el bombardeo de negatividad intelectual no es exclusivo de personas pesimistas.

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Los pensamientos negativos y la salud física

Ciertamente los pensamientos negativos periódicos afectan nuestra salud físicamente. Comprobamos esto cada vez que regresamos del trabajo luego de un día largo, sintiendo fatiga y dolor de cabeza cuando decidimos bajar el nivel de estrés al terminar la jornada. De la misma manera sentimos bienestar al hacer ejercicio físico, comer saludablemente y dormir unas cuantas horas nocturnas.

Científicamente se ha comprobado que cada uno de nuestros pensamientos libera desde el cerebro neurotransmisores y neurohormonas como adrenalina, dopamina, noradrenalina, adreno corticotropina, entre otros. El efecto que estos neurotransmisores y neurohormonas tengan sobre la totalidad de nuestro cuerpo estará directamente relacionada con el tipo de sustancia que liberamos. Así será positiva/agradable o negativa/desagradable, la respuesta que de nuestro organismo.

De esto se concluye que cuando tenemos un pensamiento negativo, tendremos necesariamente una experiencia psicológica, fisiológica y emocional negativa.

Si a este pensamiento lo perpetuamos como imagen o idea en el tiempo, la experiencia psicológica, fisiológica y emocional también se perpetuará en el mismo sentido negativo durante el mismo tiempo. Esa experiencia tiene como uno de sus síntomas más frecuentes las migrañas y los dolores de cabeza permanentes.

Suele pasarnos que luego de una noche de haber dormido bien, comido saludable e incluso de no haber tomado alcohol, nos despertamos con un dolor de cabeza inexplicable. Aparentemente no hay razones para este dolor; pero puede que estemos desde hace días o semanas con alguna idea fija, una preocupación, algún problema que no podemos resolver. Siempre hay una causa para el dolor físico y debes prestar atención a cualquier indicio para entender su naturaleza y actuar al respecto, no todo se soluciona con un analgésico.

Las causas del dolor de cabeza por pensamientos negativos

  • Estrés. El estrés sube al máximo la hormona hidrocortisona, que modela nuestras funciones vitales, como por ejemplo la tensión arterial. Los pensamientos negativos generan respuestas traducidas en ansiedad, pánico, depresión, y otros problemas psicológicos asociados.
  • Ansiedad. Al igual que el estrés, el trastorno de ansiedad hace que se contraigan las arterias; y al intentar relajarse los vasos sanguíneos del cerebro se dilatan, provocando cefaleas. Esta es la razón de los dolores de cabeza de fin de semana tan frecuentes, momentos en que se supone que estamos desestresados y podemos descansar. Es allí cuando bajamos la ansiedad y nos “desconectamos”, que éstos aparecen. 
  • Pasividad y parálisis. Los pensamientos negativos nos paralizan mental y físicamente. Nos sitúan en un lugar pasivo frente a las situaciones cotidianas, impidiéndonos actuar con eficacia frente a los problemas de la vida.
  • Angustia y tristeza. Los pensamientos negativos llegan a abatirnos. Lloramos sin saber por qué, o por cualquier cosa. Y el llanto nos trae dolores físicos allí donde solemos somatizar: la cabeza, el cuello, las cervicales, la espalda, la cintura, entre otros. Un ánimo decaído activa neurotransmisores debilitantes del sistema inmunitario, generando dolores de cabeza y migrañas.
  • Cansancio extremo. Pensar y pensar sin tregua y encima pensar que todo va a estar mal, agota las energías de nuestra mente, y con ellas las diferentes funciones del organismo que esperan la orden cerebral correspondiente para actuar día a día.

¿Qué hacer para cambiar la actitud negativa?

  • Identificar el problema. Es el primer paso, reconocer que estamos teniendo una actitud pesimista frente a cada minúscula situación o conflicto de la vida.
  • Actuar. Resolver esas situaciones que nos “quitan el sueño” y no dan respiro a la cabeza. Cuando decidimos intervenir mutamos un pensamiento negativo volviéndolo resoluble, dejamos la actitud pasiva y quejosa frente a los problemas y encontramos una hendija por donde salir de ellos.
  • Redireccionar los pensamientos. Volverlos positivos. Se relaciona con la capacidad de actuar, porque solo la acción puede transformar. No  es lo mismo que hacer la “vista gorda” frente a las situaciones realmente negativas, sino focalizar y poner empeño en los aspectos positivos de la vida cotidiana.
  • Terapia Psicológica de Desarrollo personal. Trabajando Motivación, Asertividad e Inteligencia emocional puedes generar una actitud positiva ante las situaciones problemáticas de la vida. Encontrar las herramientas para resolverlas de la manera adecuada manteniendo la salud emocional y física.
  • Técnica de PNL. A partir de la Programación Neurolingüística un profesional te ayudará a comprender la manera en la que tu cerebro interpreta y filtra la información que recibe de los cinco sentidos. Mediante esta técnica se accede al funcionamiento de la mente para modelarla a partir de nuevos patrones mentales. La Programación Neurolingüística te dotará de recursos, modelos y técnicas que podrás aplicar tanto en tu vida personal como social y laboral, y dejar atrás los pensamientos negativos.
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