Navidad en pareja ¿desafío o placer?

Nos inquieta pensar en el momento en que deberíamos presentar a nuestra pareja esa parte tan íntima de nuestra vida, evento que puede echar por tierra nuestra imagen frente a ella.

23 DIC 2019 · Lectura: min.

PUBLICIDAD

Navidad en pareja ¿desafío o placer?

La presentación de la familia es uno de los temas tabú de las parejas que comienzan. Si piensas que te ha tocado nacer en la más impresentable de todas, quédate tranquilo que todos padecemos una percepción similar de la propia. Nos inquieta pensar en el momento en que deberíamos presentar a nuestra pareja esa parte tan íntima de nuestra vida, que puede echar por tierra en un segundo la imagen ideal que veníamos presentando de nosotros.

Nunca sabemos a ciencia cierta cuál es el momento oportuno para el gran encuentro con nuestro pasado, si es demasiado temprano, si restará puntos a la relación, si aquellos que nos acompañaron a lo largo de nuestra vida nos avergonzarán frente a quienes elegimos en el presente…hasta que llega la Navidad y nos obliga a atravesar la prueba de fuego.  

La Navidad en pareja es un verdadero desafío, que tomando algunas precauciones puede vivirse desde el placer, para que ambos la pasen bien y guarden un buen recuerdo de aquella noche especial.

¿La invito a cenar en familia o nos vemos para el brindis?

Si ambos respetan la tradición familiar de celebrar en familia, será difícil que uno de los dos ceda a abandonar a los suyos en la cena tan esperada. Sobre todo porque en estas fechas esperamos la llegada de aquellos seres queridos que no vemos el resto del año. La cena navideña es un momento de compartir que no todos quieren dejar pasar para el año entrante.

Si tu situación o la de tu pareja es ésta, mira el lado positivo: ambos pueden cenar con sus respectivas familias y encontrarse para el brindis. Si están en la misma ciudad, un tour por ambos hogares hará matar dos pájaros de un tiro: los dos conocerán a la vez esa faceta del otro tan temida.

Un detalle a cuidar: en el brindis la mayoría habrá bebido lo suficiente (incluyéndote), por ello procura alertar a tu pareja con anticipación sobre ese tío inoportuno que siempre se las manda…¡con dos copas de más!

Otra situación común es que uno de los dos viva en un lugar muy alejado de su familia y por diferentes situaciones laborales o económicas no viaje a reunirse con ellos. En este caso no habrá mucho que pensar: o planifican una cena de dos, o la familia elegida será la anfitriona más cercana.

¿Y si nos anticipamos a la Navidad?

Si no han pasado doce meses de relación y se acerca diciembre, puedes ir pensando en los meses anteriores presentar a tu familia de manera casual, informalmente, si todos (ellos y ustedes) habitan en el mismo lugar. Pero cuando la familia está lejos es muy probable que no solo tengan que enfrentarse a la noche navideña, sino que deban quedarse a dormir en el hogar materno. En estos casos puedes planificar con anticipación paseos por los lugares de tu infancia, salidas con aquellos parientes con quienes mejor te llevas, y te aseguren un momento ameno sin discusiones sobre la oveja negra de la familia o las diferencias políticas.

Nada de política

Sabemos que ésta es una misión casi imposible. La mayoría de las familias discuten la situación del país que siempre da tema de conversación. Pero hay familias y familias. Si la tuya es de esas en las que se arman bandos enemigos al borde de la guerra discutiendo las últimas medidas económicas del gobierno, prepárate para la batalla campal. Lo mejor que puedes hacer es mantenerte en territorio neutral, alejarte con tu pareja -en lo posible- antes del estallido con cualquier excusa: mostrarle la casa, el jardín, dar una vuelta por el barrio, o jugar un rato con los niños de la casa que están pendientes de los regalos.

 

El broche de oro para los dos

Ya sea que hayan vivido un momento incómodo como habiéndola pasado de maravillas con la familia de alguno de los dos, planifica un momento de intimidad para cerrar la nochebuena con tu pareja.

Este momento les recordará lo que comparten más allá del contexto de cada uno. Las familias vienen con la propia historia pero no necesariamente nos definen como personas. Lo que empezamos a construir con la pareja es algo nuevo, con proyectos y expectativas que no tienen por qué incluir a nadie más.

Resérvate el broche de oro de la Navidad para disfrutar lo que es ya conocido para ambos: el placer de contemplar la luna, la magia de los fuegos artificiales, y por qué no, el sexo.

Es cierto que estas veladas suelen acabar tarde en la madrugada, y la comilona y los niveles de alcohol que nos permitimos una vez al año nos llevan directo a la cama cuando el cuerpo no da para más. No importa, un abrazo de esos que abarcan todo y nos devuelven la complicidad en medio de tanta distracción previa, bastará para dejarnos un buen sabor de la mesa navideña.

PUBLICIDAD

psicólogos
Linkedin
Escrito por

Psico.mx

Deja tu comentario

PUBLICIDAD

últimos artículos sobre terapia de pareja