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Mujeres, Madres y Autoestima

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

A lo largo de la historia, ser mujer nunca ha sido una tarea fácil. Nuestro género implica grandes expectativas depositadas en nosotras, y actualmente nos encontramos con situaciones adicionales como son las responsabilidades laborales (además de las propias del hogar) y la exigencia social de ser hermosas, inteligentes y sociables en todo momento.

1 nov 2013 · Lectura: min.
Mujeres, Madres y Autoestima

Mujeres, Madres y Autoestima

Psic. Amparo Miranda y Psic. José Manuel Bezanilla

A lo largo de la historia, ser mujer nunca ha sido una tarea fácil. Nuestro género implica grandes expectativas depositadas en nosotras, y actualmente nos encontramos con situaciones adicionales como son las responsabilidades laborales (además de las propias del hogar) y la exigencia social de ser hermosas, inteligentes y sociables en todo momento.

Todo lo anterior nos hace cuestionarnos ¿soy capaz de cumplirlo?, ¿me dará tiempo de todo?, ¿qué pasa si fallo en algo? Cuando nos sentimos inadecuadas o imposibilitadas para cumplirlo, vemos lesionada nuestra autoestima, que es “un sentimiento valorativo de nosotros, de nuestra manera de ser, de quiénes somos, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Dicha autoestima se aprende, cambia y la podemos mejorar”.

Es por eso que al convertirnos en madres y experimentar todos los cambios asociados con nuestro nuevo momento de vida, replanteamos nuestro valor como personas, como mujeres. Es común que cuando este momento llega, tenemos muchas dudas respecto a nosotras mismas y de nuestra capacidad.

Debido a los cambios físicos que experimentamos (aumento de peso, cambios en la estructura del cuerpo, cabello y piel), sentimos inseguridad y solemos mermar nuestro valor en función de compararnos con mujeres que consideramos “más hermosas” que nosotros. No obstante, el volvernos madres nos dota de una belleza especial que transforma nuestro mundo interno y externo.

La maternidad nos colma de experiencias positivas y negativas que nos hacen crecer como personas y amplían nuestra capacidad de amar y de comprender. Nos esforzarnos por aquello que buscamos para nosotras y nuestros hijos, y nos relacionarnos en una nueva dimensión con nuestras parejas. Hay una íntima relación entre la autoestima de la madre y el desarrollo de la personalidad de sus hijos. Si la madre presenta alteraciones en sus estados psicológicos o emocionales, es probable que no tenga la capacidad de satisfacer las necesidades físicas y afectivas de sus hijos.

La madre, en primera instancia, debe aceptarse a sí misma en su nueva condición, de persona y de mujer; que acepte el tipo de niña que fue y tenga la capacidad de satisfacer sus propias necesidades, que tenga la capacidad para manejar sus afectos y tolerar importantes dosis de frustración, ya que de lo contrario será muy fácil que se irrite y sienta que sus hijos son una carga que le impide realizarse.

En caso que nos sintamos inadecuadas o infelices podemos reflexionar algunas de las siguientes ideas:

  • Saber que fuimos capaces de generar vida y que esto ya transformó al mundo, por lo que nuestra aportación es grandiosa
  • Darnos cuenta que tenemos el privilegio y la responsabilidad de ser madres, lo que nos compromete con nosotras mismas y con nuestros hijos a superarnos.
  • Recordar todos los logros que hemos tenido y lo mucho que hemos crecido pese a los errores cometidos.
  • Percibir los cambios que nuestra nueva condición de madres nos ha llevado a lograr, poniendo a prueba nuestra capacidad de adaptación.
  • Tomar en cuenta que la belleza física no es lo más importante (por los kilitos que podemos tener después de un embarazo), sino el brillo de seguridad, amor y protección que ofrecemos a nuestros pequeños cuando miramos el mundo.

No obstante lo difícil de la tarea de ser madres, mujeres, esposas, amantes, trabajadoras, amas de casa y demás responsabilidades que solemos cumplir, la naturaleza nos ha dotado de la capacidad para lograrlo. Tenemos a muchas personas a nuestro alrededor para apoyarnos: familia y amigos, y si esto no es lo que necesitamos, el apoyo psicoterapéutico siempre podrá ser un importante auxiliar.

Debemos reconocer que somos capaces de ser felices y estar tranquilas con nosotras mismas.

Escrito por

Psicología Y Educación Integral A.c.

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