Los mecanismos de defensa

Hablar de mecanismos de defensa se convirtió en un lugar común para explicar nuestras reacciones inconscientes a las situaciones que no podemos o no queremos enfrentar, pero ¿cuáles son?

6 AGO 2019 · Lectura: min.

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Los mecanismos de defensa

En el psicoanálisis se habla de mecanismos de defensa para explicar aquellas estrategias del inconsciente que se activan para evadir situaciones que no sabemos, no podemos o no queremos enfrentar de forma consciente. A lo largo de la vida usamos diferentes mecanismos de defensa para proteger nuestra integridad y salud mental pero si su uso es persistente se puede poner en riesgo la salud física y el bienestar emocional (ansiedad, depresión, agotamiento mental, etc). 

Los mecanismos de defensa no pueden clasificarse como "buenos" o "malos" porque precisamente se trata de escudos protectores de nuestra mente y están ahí para ayudarnos a mantener un equilibrio psicológico de forma inconsciente ante adversidades, traumas y situaciones que generan estrés o ansiedad.

Ser conscientes de que estamos haciendo uso de un "mecanismo de defensa" ante una realidad, ya nos permite situarnos frente a nosotros mismos y mirar objetivamente aquella situación o relación que nos impulsa a "escondernos". Sería el primer paso para despojarnos de ese escudo y encontrar maneras de enfrentar lo que nos sucede. En ese momento podemos buscar ayuda psicológica para abordar la problemática de manera contundente. 

Principales mecanismos de defensa

Hacer uso de un mecanismo de defensa no supone interrumpir nuestra vida; todo lo contrario: seguimos con nuestras relaciones y actividades de manera habitual, porque precisamente el mecanismo de defensa es inconsciente y logra reducir las consecuencias de un acontecimiento estresante o amenazante. Estos son los principales mecanismos de defensa estudiados por el Psicoanálisis: 

Represión

Fue el primer mecanismo de defensa descrito por Freud y consiste en "borrar" los acontecimientos dolorosos. De alguna manera nuestro inconsciente los guarda en un rincón apartado y logra que los "olvidemos"; pero llega un momento en la vida en que ese suceso logra salir y obligarnos a enfrentarlo. 

Desplazamiento

Descargamos en otra persona u objeto aquello que no que no queremos afrontar de manera consciente. Por lo general el desplazamiento se presenta en forma de agresión, de violencia física y/o verbal hacia otro. 

Sublimación

En vez de agredir a otras personas para "olvidarnos" de lo que realmente nos preocupa, sublimamos ese dolor mediante una expresión artística, un trabajo o una actividad deportiva. En algunos casos es tal la obsesión que la persona termina inmersa en esa actividad y le dedica mucho más tiempo del que debería. 

Proyección

La persona proyecta en otra sus propias carencias y defectos. Insiste en destacar en otros aquellos aspectos de su vida o de su propia personalidad que se niega a aceptar en sí misma. Con este mecanismo de defensa, la persona pone afuera lo que considera amenazante de sí misma. 

Negación

La persona bloquea lo que le molesta, lo que le duele. Niega que aquello exista o que le está causando daño. Sucede cuando recién terminamos una relación y nos repetimos que no importa, que no nos afecta para nada. 

Regresión

La persona vuelve a una etapa anterior de desarrollo o repite comportamientos inmaduros, ya superados. El ejemplo más común es el del niño que ha vivido un acontecimiento traumático y vuelve a necesitar pañales cuando ya estaba en una etapa de mayor autonomía. 

Racionalización

Este es un mecanismo de defensa más complejo porque la persona modifica conscientemente un pensamiento para convertirlo en algo aceptable. Se da explicaciones racionales a sí misma para justificar hechos o situaciones que realmente tienen otra explicación pero que esta persona no acepta. En una relación rota, por ejemplo, tú puedes saber que hay una infidelidad, pero te autoconvences de que no es así sino que tu ex necesita un tiempo y pronto volverá contigo.

Aislamiento

Como la palabra lo indica, la persona aísla sus sentimientos de sus recuerdos para tolerar mejor lo sucedido. De alguna manera logra "enfriar" los recuerdos, eliminando las sensaciones que le evocan para asumir la realidad. 

Formación reactiva

En la misma línea del aislamiento, la persona cambiar un pensamiento doloroso o negativo por otro positivo, casi de forma automática. Es su manera de "no pensar" en lo sucedido. 

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Psico.mx

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