La felicidad en los pequeños detalles cotidianos

Una pequeña historia para compartir y reflexionar sobre aquellas cosas que suceden en el día a día. una pequeña historia para valorar lo afortunados que somos.

12 DIC 2018 · Lectura: min.

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La felicidad en los pequeños detalles cotidianos

Todos los días la vida te da regalos llenos de aprendizajes. ¿Tú qué aprendizaje quisieras tomar de la siguiente historia?

El triciclo, la felicidad y la chancla

Son las 8:30 de la mañana y creo que hoy será un día común, sin nada extraordinario. He llegado al trabajo, me bajo del auto, tomo mi mochila, cierro el auto, doy unos cuantos pasos en dirección a la oficina.

De pronto, escucho unas carcajadas que llaman mi atención y volteo a ver quién es el/la dueño/a de tan singular alegría. Y entonces descubro que son dos mujeres que van empujando un triciclo lleno de varias cosas que aparentemente ya no sirven: unas mesitas, unas sillas, unos cubos, todos apilados de tal manera que daban perfectamente en ese pequeño triciclo.

Van sonriendo y conversando. Una lleva un hipil que parece muy gastado de tanto uso, su cabello está lleno de canas, su cara lleva ya varias arrugas que toman más forma cuando empieza a reír. La otra mujer es más joven por lo que puedo ver, no deja de reírse mientras sostiene en su mano una chancla. De pronto me doy cuenta que la mujer mayor iba caminando solo con un chancleta ya que la otra estaba en la mano de su compañera.

Entonces creo que lo que generaba sus risas es la chancla rota. Se miran tan felices riéndose de lo sucedido. Mientras miraba lo que sucedía inevitablemente me emocioné y contagié de su felicidad. Todo esto ocurre en pocos minutos, ellas no detenían su paso y yo las seguía con la mirada. De pronto se detienen y la mujer joven le entrega la chancha a su compañera, parece que ya la ha reparado. La mujer mayor se la pone de nuevo, da un paso y mira sus pies, se dispone a subirse al triciclo; si, en ese triciclo que está lleno de varias cosas todavía queda lugar para ella.

Se acomoda, voltea a ver a su compañera la cual ya está lista para manejar el triciclo y entonces continúan el camino. Yo solo alcanzo a ver como poco a poco se van alejando más y más hasta desaparecer de mi vista.

Nota: hoy si tomé foto de todo esto que sucedió, pero elegí no publicarla ya que mi intención era que conforme fueras leyendo pudieras ir mirando todos los pequeños detalles.

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Escrito por

Psic. Josue Hau Koh

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