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La agonía del fantasma

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

El paradigma es ese fantasma omnipresente que impregna y regula todo aquello que conocemos, es el organizador de las estructuras sociales y de pensamiento, especialmente la lógica y la matemática. Es el rector de la teoría y no puede ser sometido a pruebas empíricas al tiempo que tampoco puede falsearse. Nuestro mundo se encuentra inmerso en el gran paradigma occidental, que tiene sus orígenes en el siglo XVII con el pensamiento Cartesiano, donde se da una primacía a la disyunción sobre la conjunción, y así poco a poco el mundo fue construyéndose en dicotomías mutuamente excluyentes, que han llevado a las personas a llevar vidas escindidas donde saltan de un universo a otro en cuestión de segundos en lugar de integrar si ser o observarse u observar al mundo como una totalidad compleja.

1 nov 2013 · Lectura: min.
La agonía del fantasma
La agonía del fantasma

José Manuel Bezanilla, Ma. Amparo Miranda

¿Quién es el fantasma?

Aunque el título del presente puede parecer de ciencia-ficción o místico él presente pretende dar continuidad a la línea de ideas presentadas anteriormente en la presente publicación sobre el pensamiento complejo.

En el presente pretenderemos realizar una exposición sobre como ésta postura ha penetrado paulatinamente el pensamiento científico y poco a poco ha ido mermando el ya antiguo y agotado paradigma moderno occidental.

Un paradigma como menciona Platón gira en torno a la ejemplificación de modelos o reglas, mientras que para Aristóteles es una argumentación que pretende la generalización.

Menciona Morin (1998) que el paradigma “se define por oposición y complementariedad con la noción de sintagma: donde el paradigma es el eje de las relaciones rectoras entre los elementos constitutivos...”. Lo anterior se refiere a que el paradigma es el eje de principios, representaciones, creencias e ideas que ilustran casos ejemplares ósea representativos de lo normal o lo común. Como menciona Khun (citado en Morin) el conocimiento científico a diferencia de la creencia popular (y por popular me refiero a la mayoría de las personas y académicos) no consiste en la simple acumulación de evidencias empíricas y saberes, sino que la forma en que la lógica de la ciencia y la estructuración de las fórmulas y teorías es regido por principios y postulados que se encuentran ocultos y no mencionados. Estos principios y presupuestos ocultos conforman lo que podemos llamar los paradigmas rectores, convirtiéndose éstos en “el conjunto de creencias, valores reconocidos y técnicos que son comunes a los miembros de un grupo dado.”(Idem.)

Podemos destacar y siguiendo la línea anterior entonces que la lógica y la metodología se encuentra regida por las estructuras de pensamiento que se conforman a partir del paradigma rector, por lo que éste tiene un papel fundamental para estructurar y regular los paisajes de visión, el campo cognoscitivo, cultural y epistemológico donde nacen las teorías científicas.

Entonces como menciona Morin “....el paradigma contiene bajo su imperio los conceptos fundamentales o las categorías rectoras de inteligibilidad al mismo tiempo que el tipo de relaciones lógicas de atracción / repulsión entre los mismos conceptos o categorías”. (Idem.) Entendiendo lo anterior como que el paradigma en el cual se encuentran inmersas las persona va a determinar cuales son las líneas y estructuras de pensamiento que son aceptadas y rechazadas dentro de ese contexto socio cultural.

Aunque la noción de paradigma es oscura –menciona Morin- se sostiene a causa de su oscuridad, ya que es radical y se encuentra instalada el inconsciente individual u colectivo, donde como mencionó Freud apenas es posible vislumbrar la punta del iceberg. Dice el autor que se sostiene debido a su ambigüedad ya que remite a profundas y enmarañadas raíces psíquicas, lógicas, lingüísticas, ideológicas y socioculturales.

Menciona Morin que la naturaleza del paradigma es:

1. La promoción / selección de las categorías rectoras de inteligibilidad. Esto se refiere al orden de las concepciones poniendo cada una en su lugar, así las Materialistas se refieren a la materia, las Espiritualistas al espíritu y las Estructuralistas a las estructuras. El paradigma es la entidad que selecciona / rechaza o subordina aquellos conceptos que rompen con el orden fundamental de sus planteamientos y generan ruido e inestabilidad a la teoría.

2. Determina las operaciones lógicas rectoras. El paradigma parece depender de la estructura lógica, pero en realidad se oculta tras ésta y selecciona las operaciones lógicas que se van a volver preponderantes, pertinentes y evidentes. Se encuentra en el nucleus de todo sistema de ideas y de todo discurso.

3. Se sitúa en el centro de las operaciones del pensamiento las cuales comportan:

a. Los caracteres prelógicos de disociación, asociación, rechazo y unificación.b. Los caracteres lógicos de disyunción / conjunción, exclusión / inclusión relativos a los principios rectores.c. Los caracteres prelinguisticos y presemánticos que elaboran el discurso regido por el paradigma.

Características del fantasma

1. El paradigma se encuentra fuera del alcance de cualquier comprobación empírica, aunque las teorías y postulados que de él se desprenden si lo son, por lo que se dice que “no es falseable”

2. Dispone de un principio de autoridad axiomática es fundador de los axiomas y la autoridad del axioma legitima simultáneamente al paradigma.

3. Sostiene un principio de exclusión: esto se refiere a que el paradigma deja fuera todos aquellos datos, ideas, teorías y postulados que no reconozca.

4. Nos hace ciegos para aquello que no reconoce: aquello que no es reconocido por el paradigma es como si no existiera.

5. Es invisible: Se encuentra situado en un lugar inconsciente y supraconsciente que le permite ser el núcleo invisible de la organización visible de la teoría. El paradigma se mantiene virtual, ya que nunca es formulado y no es posible acceder a él sino por sus manifestaciones.

6. Crea la evidencia ocultándose él mismo: aquellos que creen que obedecen a los hechos y a la experiencia se encuentran mas sumergidos en éste, ya que es el paradigma el que les dice que problemas y que hechos ver así como que datos o hallazgos son pertinentes y cuales no.

7. Se convierte en un generador de la sensación de realidad: Ya que como éste regula las leyes del pensamiento y la lógica, aquel que obedece al paradigma por ejemplo positivista, piensa que los fenómenos empíricos deterministas son hechos reales y aquellos fenómenos que aparecen como aleatorios o poco controlados son ilusiones o no existen.

8. Se vuelve invulnerable: ya que el paradigma es invisible por encontrarse en el centro del pensamiento y dirigirlo, no es posible que aquellos que viven bajo su orden se percaten de su existencia y del control que éste ejerce sobre ellos.

9. Los paradigmas chocan y son incompatibles con otros paradigmas. Así cuando alguien se sitúa en el extremo del paradigma percibe como falso y engañoso todo aquello que provenga del otro paradigma. Las estructuras de pensamiento provenientes del otro paradigma parecen ajenas y extrañas, por lo que chocan contra éste provocando automáticamente un proceso de rechazo inminente.

10. Se encuentra unido a los discursos y sistemas que genera: a partir de los principios y postulados que son generados en el ceno del paradigma éste es continuamente reforzado y actualizado por los “avances” de éstos.

11. Un gran paradigma determina una forma de ver al mundo: La forma en que nos aproximamos y construimos la imagen mental que tenemos del mundo, está determinada y sustentada por los principios rectores del paradigma.

Nuestro fantasma (nudo gordiano)

Murayama (en Morin) menciona que es posible la existencia de varios paradigmas dentro de una cultura, ya sea en una coexistencia pacifica o en una lucha constante. Así esta escisión materia / espiritú que heredamos desde los tiempos de Descartes, no son dos paradigmas en choque o coexistencia, sino que son las ramas fundamentales de un paradigma más grande al que podemos llamar el gran paradigma de Occidente. El paradigma en su continua omnipresencia no solo domina las estructuras del pensamiento, sino que abarca y brinda coherencia a la estructura social.¿Cuáles son las premisas que han permeado la construcción de nuestro mundo bajo la influencia de este gran paradigma Occidental? Hemos construido un orden mundial solventándonos en la separación y jerarquía de tres principios fundamentales: La soberanía espiritual, la fuerza física y la fecundidad.

¿Es realmente el paradigma el que determina este orden cosmonoologico?Si contemplamos al fenómeno como una estructura compleja, no es posible que afirmemos que el paradigma es ese emperador oculto que instruye y dirige la creación y estructura del mundo humano (ya que caeríamos en la misma trampa del paradigma), sino que mientras esta estructura cosmonoologica es generada por el paradigma, en su mismo devenir y dinamismo genera y mantiene al mismo paradigma creador.

Debemos tratar de penetrar dentro de las profundidades del inconsciente donde se encuentra el centro de este nudo.

El principio fundamental del paradigma cartesiano se orienta principalmente a la disyunción, favoreciendo la construcción de opuestos. Así, se favorece la separación del sujeto y del objeto, colocando al “sujeto cognoscente” por encima de todo aquello existente en el mundo, mientras que los objetos son utilizados para producir conocimientos, poder y control. Y entones a partir de esta separación fundamental el orden del mundo se fue estructurando de una manera escindida sin que haya una posibilidad de integración de los opuestos a diferencia de la visión del mundo oriental donde intrínsecamente existe el principio de la dualidad.

Este gran paradigma disyuntivo ha puesto en el centro de adoración al individuo y ha generado un antropocentrismo, donde la supremacía se da al mas fuerte, al poderoso, lo objetivo, lo medible y cuantificable; mientras que lo metafísico, lo subjetivo, lo suave, receptivo ha seguido sus propios caminos alejado del mundo y en un lugar de santuario, donde se encuentra lo sagrado como en la religión, en un lugar donde se encuentra “seguramente” alejado del núcleo organizacional de las estructuras sociales y solo puede enfocarse al orden y salvación de lo subjetivo. Y así podemos observar que en la cotidianeidad las personas se llevan una vida fragmentada donde existe un momento y espacio para la práctica de la espiritualidad y otra cotidianeidad para lo material, cuando la persona en su estructura se encuentra integrada. Y ahí es donde Nitche y Jung ponen el dedo en la yaga gritando alarmados “Dios ha muerto”, si ha muerto en el interior de las personas y se ha perdido el sentido de la moral y el respeto intrínseco a todas las formas de existencia, ubicando a dios como una figura extrínseca que debe dictar y regular el comportamiento trayendo como resultado una orientación axiológica de las personas por el principio generativo / individual.

Vivimos esclavos de un conflicto endémico donde nuestros espíritus se encuentran separados y continuamente excluyen al espíritu en el campo de lo material y a la materia en el campo de lo espiritual, y entonces solo uno puede ser bueno y real mientras que el otro es malo y perteneced a la ilusión.Citando a Morin “El humanismo occidental es una mitología que intenta articular la ciencia que niega al hombre con el hombre que busca la omnipotencia “ así cuando el hombre se encuentra en el universo de lo científico tiende a ser cero pero cuando se encuentra en el de las artes tiende al infinito, brincando continuamente de universo en universo sin darse cuenta, vive en momentos produciendo y construyendo imagen, poder, ingresos negando lo sutil y subjetivo hasta que pasa a este universo donde se le esta permitido sentir.

El paradigma occidental ha generado una cultura esquizofrénica donde las personas viven al menos una doble vida escindida donde en un momento nos sumergimos en la subjetividad de los sentimientos y las creencias, mientras que en el otro nos orientamos a juicios de valor y globales buscando explicaciones deterministas de visiones parcelarias y disciplinares.

El nudo gordiano

A lo largo de la historia de la cultura de occidente y de los distintos desarrollos como el capitalismo, la industria, la burocracia, el estilo de vida urbano, se han establecido paradigmáticamente distintos principios organizacionales como los de la ciencia, de organización de la economía, de la sociedad y del Estado-Nación.

Estos principios de orden determinan el abordaje y tratamiento de lo real donde se ocultan mutuamente el sujeto y el objeto, reduciéndose los fenómenos a un orden de medición, calculo y control en detrimento de la totalidad y la cualidad, la percepción de complejidades.

El desarrollo de la sociedad y la cultura se encuentran incrustados en el corazón del gran paradigma occidental y así observamos como la generatividad de la ciencia y la sociedad coinciden como productoras y productos de las transformaciones fenoménicas de la sociedad.

El paradigma de la ciencia clásica

En el siglo XVII se da una separación entre la ciencia y la filosofía, donde desde el racionalismo Cartesiano se inicia un camino que da primacía a la disyunción, donde se apartan los juicios de valor sobre las concepciones teóricas y se concentra el desarrollo del conocimiento a la verificación empírica experimental, fundamentada en un racionalismo que pretende el establecimiento de universalidades y el empirismo que deja de lado al sujeto y fundamenta todo con base en los hechos.

Los orígenes de este gran paradigma se remontan a la física que con base en la observación y medición de fenómenos físicos deja de lado cualquier tipo posible de subjetividad; y en esa carrera desenfrenada por la hiperobjetividad, género una escisión entre observador-conceptuador y el contexto socio-histórico-cultural donde se gestan las ideas y los conocimientos, lo que anuló cualquier tipo de reflexión sobre si misma, y ¡No es ese el mal que nos aqueja!, la completa ausencia de reflexión hacia el interior, ya que ésta postura de continúo control y objetividad (no decimos que la sistematización y la búsqueda de un conocimiento objetivo sea mala) no es la que ha llevado al hombre a centrarse en lo físico y lo material, dejándose llevar a un proceso desmedido y descontrolado del ser humano mismo y del propio medio donde habitamos.

Y luego entonces si observamos la estructura social, observamos que se encuentra sustentada sobre un paradigma de exclusión, que en su afán de reducción y control, segmenta y destruye la “verdadera realidad” que tanto defiende junto con todos los ingredientes de complejidad que la componen o como dicen los estudiosos de la Gestalt “...él todo es mas que la suma de sus partes...”.

¿Cómo es que el paradigma se ha colocado en el corazón de la sociedad?

La ciencia en su propio proceso, se orienta hacia el apresamiento de la realidad, ya que con base en los procesos de matematización logra hacer abstracciones de los fenómenos, hasta el grado de abstraerlos de su ambiente natural para manipularlos de manera artificial (experimento), y es este fenómeno de disyunción operativa el que entrona la supremacía del paradigma en lo tocante a la generación de conocimientos “divide los fenómenos y los podrás controlar”.

Durante el siglo XVII en occidente (Europa) se desarrolla poco a poco el par ciencia-técnica, donde desde la mirada de Heidegger la tecno-ciencia tiende a aprisionar la naturaleza, donde la ciencia manipula para verificar y la técnica verifica para manipular.

Poco a poco ésta díada comienza a instalarse en las universidades, y paulatinamente pasa a alas empresas y al estado; siendo que en dos siglos éste paradigma pasa de la periferia del pensamiento al corazón de la estructura social.

Lo anterior genera una importante prolongación de la estructura racionalismo-empirismo, donde se da una organización de la sociedad fundamentada en un modelo mecanicista de producción en serie (racionalismo), acompañado de un exagerado pragmatismo que busca la eficacia a cualquier precio (empirismo), así se da un alineamiento entre la racionalización económica y el burocratismo (racionalización social) donde se favorece la tecnologización de la sociedad.

Siguiendo la línea de estas ideas, Morin se pregunta “¿si es la tecnociencia la que se apodero de la sociedad o la sociedad es la que se apodero de la tecnociencia?” y plantea el autor que es un proceso correlacional, donde con forme la sociedad fue desarrollando los avances tecnológicos, la tecnología fue introduciéndose al núcleo de la organización social. Y menciona el autor que para poder penetrar en la naturaleza del fantasma, es necesario introducirnos en la oscuridad donde “lo ideal y lo social trasmutan el uno en el otro”.

De la muerte del fantasma

Para que se dé la muerte del fantasma, ósea la revolución paradigmática, es fundamental que se dé una transformación en el nucleus básico de la estructura social, ya que se requiere que se rompan todos aquellos patrones y estructuras que sostiene y son sostenidas por el paradigma saliente no solo en la estructura social, sino en el pensamiento y hasta en la estructura de concepción espiritual.

Si observamos la actual situación socio-psico-cultural nos daremos cuenta que el gran paradigma occidental ya se encuentra agotado, ya que hacia donde dirijamos la vista encontramos mas bien erosión que integridad, siendo por ejemplo que el modelo económico neoliberal perjudica a mas personas de las que beneficia, generando hambre y miseria en la mayoría de los países y las personas, aunado a una devaluación del ser humano en una “mano de obra barata” sonde se ha desplazado la educación de la mente y del espíritu en una educación técnica que permita a los estados poner al servicio de las grandes potencias trabajadores calificados (esclavos espirituales) que sobreviven día con día y en el mejor de los casos su ideal es realizar el “AMERICAN WAY OF LIFE”.

También si nos asomamos a la vida espiritual, todo indica que nos encontramos en un profundo oscurantismo, donde a pesar de “Los grandes descubrimientos científicos”, las personas se encuentran cada vez mas solas, y separadas de los otros, sin poder reconocer la naturaleza humana en el que tienen enfrente, y porque piensa o viste diferente a mi entonces debo destruirlo. O podemos decir que nuestros espíritus se encuentran cansados y aletargados, como nos lo muestra el símbolo y la imagen que presenta la religión hegemónica de vejez, cansancio y agotamiento, que se sostiene en el poder con inyecciones de suero diariamente para poder levantarse carente de toda fuerza hasta para salvarse ella misma, resistiéndose a menguar para transformarse y renacer de sus propias cenizas.

En conclusión a lo largo del presente y apoyado en las ideas de Morin he intentado presentar la naturaleza de este fantasma que se encuentra omnipresente en todo aquello que las personas hagamos o pensemos, Me esforcé en brindar evidencias que aunque pueden ser débiles dan señales de un importante desgaste en su espíritu y fundamento. Pero no me atrevo a darle la puntilla, y promulgar un nuevo paradigma ya que eso sería caer en la trampa del fantasma y quedar atrapado en sus fauces para ser devorado por él; pero si puedo decir que algo importante que pueden hacer las personas es cultivar una mente más integradora que trate de enfocarse en la totalidad y complejidad de los fenómenos evitando la parcialización y los juicios de bueno-malo o blanco-negro, ya que el mundo presenta distintos tonos de gris y el juicio de una acción es un complejo intrincado de intenciones, situaciones y contextos.

BIBLIOGRAFÍA1. Morin, Edgar. (1998) “EL MÉTODO IV” Las ideas Madrid Caterra.

Escrito por

Psicología Y Educación Integral A.c.

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