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Fortalezas de la familia mexicana en el siglo XXI

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

Esteinou (2006 ) cita en un documento a Olson y DeFrain (2000) para referirse a una investigación en la que se destacan los elementos que fortalecen a la familia, en este se menciona que las dimensiones que identifican las fortalezas de la familia son la cohesión, la flexibilidad y la comunicación.

20 may 2014 · Lectura: min.
Fortalezas de la familia mexicana en el siglo XXI
Fortalezas de la familia mexicana en el siglo XXI
José Manuel Bezanilla y Ma. Amparo Miranda


Esteinou (2006 ) cita en un documento a Olson y DeFrain (2000) para referirse a una investigación en la que se destacan los elementos que fortalecen a la familia, en este se menciona que las dimensiones que identifican las fortalezas de la familia son la cohesión, la flexibilidad y la comunicación.

Menciona la autora (Esteinou) que la familia mexicana aún es fuerte en comparación con las de otros países, especialmente las de países desarrollados que se han visto fuertemente deterioradas dejando a sus miembros en una situación de desarraigo, podemos decir que la familia mexicana posee un alto nivel de cohesión, entendiéndola como la fortaleza que tiene el grupo al interior de las relaciones de sus miembros, ya que para nosotros un punto de referencia sumamente importante es el grupo primario de origen, siendo que en general y a pesar de que desde mediados del siglo pasado se difundió de manera importante la conformación de familias nucleares, muchas de estas familias se establecieron cerca (relativamente) de sus familias de origen, y como se menciona en la Encuesta Nacional de Dinámica Familiar (2005) se ha mantenido la fortaleza de los vínculos y principalmente la solicitud y ofrecimiento de apoyo por parte de los familiares, elemento que es indicativo de la presencia de cohesión.

Pero ¿cómo es esta cohesión?, para tener una clara y sólida referencia sobre este punto, habría que realizar profundos estudios de sociometría familiar, pero podemos apelar a ciertos patrones socioculturales para tener una idea de esto.

 

Conjuntamente con lo que menciona la autora, me parece que en muchos casos la cohesión de la familia mexicana es mas de forma que de fondo, ya que ciertamente existe confianza, interdependencia y pasan mucho tiempo con sus familiares, pero ¿Qué tan honestos son unos con otros? ¿Tienen fe en su grupo de origen y las potencialidades que este puede desarrollar?, es algo que se encuentra pobremente estudiado, o más bien nos encontramos con estructuras familiares derivadas de la tradición, con un imaginario cristalizado de los roles que mas que impulsar el desarrollo de sus miembros, lo ha limitado al “deber ser” ya que para “pertenecer” se demanda sometimiento y obediencia a las demandas del grupo.

Pero ¿qué no una familia es una comunidad?, suponemos que debiera ser si entendemos que en una comunidad la palabra predominante es el “nosotros”, pero si entendemos que ese nosotros está conformado por la integración y sinergia de un conjunto de “yoes”, podremos mirar la estructura y dinámica de la familia, ya que para que una comunidad funcione de manera adecuada además de solicitar de sus miembros un cierto sacrificio de sus deseos o necesidades individuales, también debe proporcionarle los espacios y elementos para que se desarrolle como persona, ya que esto significaría que dentro de este grupo el sistema de normas y roles es lo suficientemente flexible para dar espacio y escucha a las necesidades del sujeto, teniendo la capacidad de incorporar los beneficios de propiciar su desarrollo.

Al parecer las familias mexicanas son más bien dogmáticas y en un importante número poseen poca flexibilidad, lo que puede generar niveles importantes de tensión emocional tanto al interior de sus miembros, cómo entre ellos. Siempre es rescatable que en la cultura mexicana se mantenga la familia como un grupo de referencia que permita dar sentido a las demandas del medioambiente y el contexto social, pero nos parece que sería muy importante que si relacionamos la flexibilidad con “…lidiar efectivamente con el estrés y tener creencias espirituales que ayudan.

Las habilidades para enfrentar y resolver el estrés incluyen usar los recursos personales y familiares para ayudarse, aceptando las crisis como desafíos más que negarlos, y crecer juntos mediante un trabajo conjunto a través de las crisis. El bienestar espiritual incluye la felicidad, el optimismo, la esperanza, la fe, y una serie de valores éticos compartidos que guían a los miembros de la familia a través de los desafíos de la vida” (Olson y DeFrain, 2000 en Esteinou 2006).

En la sociedad mexicana, se mantiene todavía un fuerte nivel de comunitarismo, lo que como se mencionó arriba proporciona un importante nivel de soporte, puede restringir las posibilidades individuales de desarrollo, de ahí que resulte fundamental que al interior de las familias más allá de seguir los patrones normativos tradicionales que en muchas situaciones ya no responden a las demandas del contexto, se desarrollen importantes habilidades de comunicación y expresividad emocional, ya que eso permitirá la exposición de necesidades y situaciones de cada uno de sus miembros. Esto puede ser dificultoso ya que en principio pondría en tela de juicio los sistemas de normas y organización de roles con los que se ha venido funcionando, lo que si no es adecuadamente manejado, generaría una importante resistencia especialmente del padre quien puede ver mermada su “autoridad”.

Ahora ¿lo que sostiene en nuestra cultura la imagen del “padre” es realmente “autoridad” o “autoritarismo”. Me parece que a la fecha mucho de las estructuras de poder que se mantienen al interior de la familia derivan más que de una autoridad moral congruente, de un autoritarismo dogmático que puede ser una importante fuente de conflicto entre los miembros de la familia debido a que los contextos actuales cambian de manera muy rápida y demandan de los individuos patrones de respuesta y adaptación sumamente flexibles y rápidos a los que esta estructura autoritaria difícilmente puede responder.

Dentro de las familias mexicanas se mantienen niveles importantes de bienestar espiritual, ya que existe un claro apego a las tradiciones y prácticas religiosas, pero ¿Por qué en últimas fechas se ha presentado en un importante número de familias una marcada secularización?

Desde nuestra perspectiva muy particular, ubicamos que aunque los preceptos de la religión católica todavía pueden llegar a ser fuente de certeza y sentido para un importante número de personas, nos parece que para otro se han convertido en referentes rígidos y poco prácticos, que mas que proporcionar respuestas a las demandas de los tiempos, se convierten en limitantes para la acción personal, lo que ha obligado a algunas personas y familias a tomar distancia de este sistema de valores, para emprender la búsqueda de otros que les brinden más elementos para enfrentar la situación actual. Y en su caso si no hay una ruptura total, si la adherencia a subcorrientes que no siempre son aceptadas por las autoridades institucionales del catolicismo como el creciente culto a la figura de la santa muerte, que aunque de origen se sostiene como un culto católico, confronta fuertemente los preceptos de esta religión.

Anteriormente mencionamos la importancia de la comunicación al interior de las familias, y como hemos observado, esta no es la mejor de las fortalezas familiares, ya que esta mas allá de ser un elemento para el fortalecimiento de los vínculos intrafamiliares, muchas veces resulta ser más bien restrictiva e instrumental, de ahí que pugnaríamos por el fortalecimiento de esta para que se convierta en un vehículo de encuentro entre las personas y no meramente en una conducta instrumental de satisfacción de necesidades primarias. Podría pensarse que el desarrollo de una comunicación más expresiva pudiera entenderse como una democratización de las estructuras familiares, situación con la que estamos absolutamente en desacuerdo, ya que pensamos que en nuestro país la “democracia” está totalmente mal entendida, ya que se piensa que esta significa tener acceso a “derechos” pero no a responsabilidades, y no puede haber un derecho sin un claro sentido de la responsabilidad que esto implica, por lo que para que en un grupo exista la democracia todos y cada uno de sus miembros deben tener la capacidad y consciencia de asumir la responsabilidad de sus derechos y decisiones, cosa que no pasa al interior de la familia.

Sostenemos que la dinámica de la familia no debe democratizarse, ya que los niños no se encuentran en total capacidad de asumir y ejercer sus derechos, y quienes cargan la responsabilidad de su educación y formación son los padres, pero eso no implica que aquellos no tengan vos, ni la posibilidad de expresar sus ideas y sentimientos, y más allá de pretender democratizar a las familias, habría que enseñar a las personas a sostener un dialogo abierto entre ellas, entendiendo que el poder, peso y responsabilidad de las decisiones recae en los padres, pero que todos los miembros tienen voz.

A modo de conclusión podemos mencionar que:

• Las familias mexicanas conservan una importante fuente de fortalezas que se fundamentan fundamentalmente en su sentido de comunitarismo, donde prevalece de manera importante la ayuda entre sus miembros y la interdependencia entre ellos.
• Sería necesario reorientar el sentido de cohesión de la familia mexicana, a través de la flexibilización de las estructuras de roles y patrones de comunicación, para que se tenga un grupo mucho más adaptable que recurra al dialogo y la negociación más que al autoritarismo y la coerción.
• Nos parece muy peligrosa la democtarización de la familia, ya que creemos que todo derecho viene acompañado de responsabilidad, y dentro del proceso educativo-formativo de los hijos, estos no tienen la capacidad de asumir la responsabilidad plena de las decisiones que pudieran tomar.


REFERENCIAS:Esteinou,R. (2006) Fortalezas y desafíos de las familias en dos contextos CIESAS: México.Engels,F. (2006) El origen de la familia, la propiedad privada y el estado Fundación Federico Engels: EspañaCstels,M. (2001) La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol. II El poder de la identidad Siglo XXI: México.Moreno,JL. (1962) Fundamentos de la Sociometría Paidos: Argentina.INEGI (INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA EINFORMÁTICA)2003 Censo Nacional de Población, 2000, México.2008 Estadísticas de matrimonios y divorcios, 1990-2007, México.
INEGI (INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA EINFORMÁTICA), INSTITUTO NACIONAL DE LAS MUJERES2004 Mujeres y hombres de México. México.

 

Escrito por

Psicología Y Educación Integral A.c.

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