¿Es normal que mi pareja se masturbe?

¿Viste a tu pareja masturbándose o sospechas que lo hace? ¿No sabes si considerarlo como algo normal o deberías preocuparte? Espero solucionar algunas de tus dudas a continuación...

27 JUN 2019 · Lectura: min.

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¿Es normal que mi pareja se masturbe?

Me he visto en la necesidad de escribir este artículo ante la cantidad de consultas e inquietudes que suscita el tema que nos ocupa. No son pocas las personas, en su mayoría mujeres, que preguntan en foros, chats, a amigas o a terapeutas si el hecho de que su pareja se masturbe es una conducta normal. Y si estás leyendo esto ahora mismo, me aventuro a suponer que a ti también te ha pasado.

Espero poder aportar un poco más de luz a esta oscurecida cuestión y aliviar algunas tensiones.

Vayamos por partes; en primer lugar, pongamos sobre la mesa la primera duda: ¿es normal que mi pareja se siga masturbando? ¿Es normal que yo mismo/a me siga masturbando aun estando en pareja? ¿Podría considerarse una infidelidad en algún grado? ¿Es síntoma de que algo en la pareja no anda bien? Si tienes prisa, te adelanto que las respuestas cortas son Sí, Sí, No y No necesariamente. Ahora bien, si tienes tiempo, te invito a que profundicemos en cada una de ellas...

Buscando la "normalidad"

Las dos primeras hacen referencia a un hecho recurrente en torno a la sexualidad: qué es normal y qué no es, dónde se sitúa la línea divisoria entre ambas partes y, de esta manera, en qué lado me sitúo yo. Un tema escabroso y profundamente peligroso este de la "normalidad". Como se puede intuir, la normalidad tiene que ver con la norma, y la norma a su vez se define a través de lo habitual o probable que es encontrar determinado hábito o conducta en la sociedad. Además, es fundamental discernir que lo normal no tiene una valencia asociada por definición, es decir, no es positivo ni negativo, simplemente más habitual. Y, si se me permite el juicio de valor, diré que es mucho suponer que lo más habitual en la sociedad sea lo positivo o deseable.

Hecha esta aclaración, confirmo que sí, que es muy habitual que la masturbación esté presente en las parejas, tanto en solitario como en momentos compartidos. Y reformulando, ¿es además positivo o deseable que los miembros de una pareja se masturben por separado? Lo ilustraré con un ejemplo.

No sé si a ti te gusta, por ejemplo, dar paseos. Por el campo, por la playa, por la ciudad... por cualquier lugar, pasear y disfrutar del camino y las sensaciones que con él se despiertan. Probablemente, cuando una persona está soltera dé más paseos en solitario que cuando tenga pareja. No obstante, esto no significa que al tener pareja esta persona deba decir adiós a esos paseos solitarios. Además, es muy posible que, si bien disfruta paseando de ambas formas, cada una de ellas le aporte sensaciones diferentes, complementarias y no excluyentes.

Creo que ya sabes a dónde quiero ir a parar... La masturbación se parece a ese paseo en que es una práctica de intimidad con uno/a mismo/a, de autoconocimiento y autocuidado. Requiere de dedicarse un tiempo, crear y explorar fantasías, despertar el deseo y dejarse llevar por las sensaciones y el placer. Culturalmente, la masturbación es una práctica intensamente penalizada, especialmente para las mujeres. Trae consigo toda una carga de culpa y connotaciones negativas que nos hace evitarla e incluso temerla.

Si ya siento cierto rechazo hacia la masturbación, es esperable y coherente que mi actitud frente a la masturbación de mi pareja sea altamente negativa. Si a esto se le une el uso de pornografía para tal fin, tenemos un cóctelmolotov de emociones negativas: asco, inseguridad, culpa, enfado, desconfianza, etc. En cambio, si mi actitud hacia la masturbación es positiva, encontraré menos amenazante que mi pareja lo haga, entendiéndolo como parte de su intimidad, su relación consigo mismo y su autocuidado.

¿Sería una infidelidad fantasiosa?

Siguiendo con la pregunta "¿podría considerarse una infidelidad en algún grado?" nos adentramos en el terreno del deseo y las fantasías. Podría dedicar toda una serie de artículos a este apasionante tema, pero por ser breve diré que las fantasías no sólo no perjudican a la pareja ni son signo de deslealtad , sino que además pueden enriquecerla potenciando la imaginación, el juego y el placer. Como en todo, hay grados y grados, de manera que no es lo mismo complementar la realidad con fantasías que refugiarse en ellas. Pero aquí sí, tomando un criterio de normalidad, lo habitual es que las fantasías que acompañan a la actividad sexual en solitario o compartida sean un aderezo perfecto para la pareja. A medida que tú también te las permitas y experimentes su efecto inocuo aunque potenciador del deseo, rebajarás tu desconfianza ante las fantasías de tu pareja. ¡Experimenta!

Ya para terminar, me reafirmo en que el hecho de que, que tú o tu pareja se masturben en solitario, no tiene porqué significar que exista algún problema. Especialmente en los primeros años de relación es perfectamente normal experimentar cambios en este sentido: al principio nos apetece mucho más pasear en pareja, pero a medida que pasa el tiempo, quizá añoremos algún que otro paseo en solitario y decidamos reincorporarlos en nuestra vida.

De todas maneras, la fórmula mágica para salir de dudas es la comunicación. ¿Tienes dudas de por qué tu pareja en concreto se masturba? Pregunta. Antes de imaginar, interpretar, elucubrar...¡pregunta! Y si necesitas una opinión profesional, estaré encantada de ayudarte.

Escrito por: Itziar Gómez Aparicio. Psicología, sexología y counselling profesional

Artículo publicado originalmente en MundoPsicólogos

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Comentarios 1
  • nicole cares

    Soy mujer y me masturbo mucho estando soltera, en pareja nos encanta masturbarnos una al otro y también cuando estamos físicamente separados nos damos ese tiempo de auto explorarnos y tener fantasías con nuestro propio cuerpo. Creo que como dice aquí, es súper importante el normalizar que nos masturbemos, debemos como mujeres conocernos, explorarnos, ver dónde nos da más placer, disfrutarnos, mojarnos. Así también se obtiene una relación más sana cuando la comunicación es sana.

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