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Cómo poner límites a la gente tóxica

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

Hay personas que nos dejan una sensación de pesadez corporal y emocional cada vez que las vemos. Lo más probable es que te estés relacionando con gente tóxica y aún no lo sepas. Reconócela.

30 DIC 2019 · Lectura: min.
Cómo poner límites a la gente tóxica

Por todos lados leemos o escuchamos esto de la “gente tóxica”. Todos nos hemos relacionado con alguna de ellas, cuando no la tenemos en la familia. ¿Y si la persona tóxica eres tú? ¿Estás dispuesto a revisarte? ¿Y a ponerte límites?

No es una enfermedad ciertamente, por lo que no te asustes si tienes que cambiar actitudes luego de leer este artículo. 

La gente tóxica se caracteriza principalmente por una ausencia total de empatía con su entorno social.

¿Cómo reconocer a una persona tóxica?  

  • Egocéntrica. Siempre te habla de sí misma. Si se te ocurre contarle tus problemas dará vuelta la situación para verse ella involucrada en tu situación y terminará hablando de las consecuencias que trae para su vida lo que le estás contando. Realmente no te escucha y no le importa en absoluto lo que te pasa. Es como si hablaras y pasara un tren, ella seguirá anclada en sí misma minimizando tus palabras. ¿Te suena?
  • Pesimista. Todo está mal, siempre. No hay nada que le venga bien. La cotidianidad le afecta, cada cosa, por más pequeña que sea es un problemón que no tiene solución. Da mil vueltas a las cosas evaluando las consecuencias negativas, que son las únicas posibles. Vive envuelta en una negatividad que atrae más negatividad, como en un círculo vicioso. ¡Atento! Es contagiosa.
  • Víctima. El mundo contra mí. Se ubica en una situación de indefensión total ante las situaciones mundanas, quejándose constantemente de su miserable vida, tanto la pasada como las presente y futura. La victimización la hace dependiente de los demás, que son responsables de sus desgracias o están obligados a ayudarla en nombre de la amistad. Te hace sentir que siempre le debes algo, y no desaprovecha la ocasión para manifestártelo.

  • Antipática. La empatía no es un adjetivo que forme parte de su diccionario de vida. No sabe lo que eso significa. Se relaciona con el egocentrismo, ya que la persona no empática es incapaz de salirse de ella misma y ponerse en el lugar del otro. Sus palabras nunca son de aliento y si se les ocurre darte un consejo siempre será recriminando tu actitud hacia una situación o corrigiéndola.
  • Manipuladora. Es extremadamente egoísta. Cuando te propone algo que pareciera beneficiarte en realidad esconde un beneficio propio. No da puntada sin hilo. Darse cuenta de sus verdaderas intenciones no es fácil; pero tarde o temprano evidencia quién sacó provecho de la situación.
  • Baja autoestima. Utiliza mucho las redes sociales y está siempre pendiente de que sus publicaciones sean exitosas y generen gran número de “me gusta” y comentarios aprobatorios. Se desnudan en cuerpo y alma alimentando la big data farandulera buscando el reconocimiento de los demás. Este mal tan propio de nuestra era súper tecnológica revierte la construcción de la identidad propia, imponiendo la falsa ilusión de que nuestra autoestima -es decir, la autopercepción- viene dada desde la externo de nosotros mismos.
  • Descalificadora. Acompañando a la baja autoestima viene la descalificación del otro, que para no sentirse menos remarca públicamente tus “defectos”. Estará siempre ofendiéndote buscando en tus características físicas algo que te haga menos que ella, como tu altura o tu aspecto exterior, que, por supuesto, no te definen como persona.
  • Dependiente. De la baja autoestima también se deduce ésta. Quien necesita de la aprobación externa genera un fuerte vínculo de dependencia emocional del otro, porque no se basta ella misma para ser feliz y autosuficiente.

Cómo poner límites a la gente tóxica

Si reconoces en estas características a alguna persona que te rodea ya empiezas a darte cuenta por qué te deja una sensación de pesadez corporal y emocional cada vez que quedan. Ya no caben dudas: te relacionas con gente tóxica. Pero, está claro que no es sencillo bloquearla de tus contactos o cerrarle la puerta en sus narices.  

  • Practica tu Inteligencia emocional.  El estrés que te provoca juntarte con una persona negativa, manipuladora o victimizada es de tal magnitud que necesitarás el buen uso de tu inteligencia emocional para revertirlo. Maneja tus emociones y mantente en calma cuando quedes con tu persona tóxica. Si es que no puedes evitarla porque las une una relación de afecto o familiaridad inevitable.
  • Practica la Asertividad. Como decía Cantinflas “yo a usted, ni lo ignoro”. La persona tóxica siempre anda buscando enredarte o discutir. Busca tu atención por medio de la provocación. Que no te encuentre, haz de cuenta que no te importa la ofensa y cambia el tema de conversación. No hay nada que le moleste más que la ignoren, porque le demuestra que minimizas lo que para ella es un gran problema que merece toda tu atención.
  • No te contagies. La descalificación del otro busca hacer mella en la autoestima. No caigas en esa trampa, tú no eres menos por tu aspecto físico o por los defectos que te remarca la persona tóxica. Es exactamente lo contrario. Quien descalifica no está a gusto consigo mismo y se tiene a menos de los demás. Sé consciente de tus fortalezas cada vez que intenten ofenderte y no practiques la ofensa en represalia. Tampoco sientas culpa cuando la persona tóxica se victimice e intente hacerte responsable de sus males.
  • Marca un límite. Cuando quieras contarle un problema no dejes que te de vuelta la tortilla. Insiste en tu relato y no la dejes involucrarse en la situación, pídele que respete el diálogo y te escuche, hasta el final. Si no puedes generar esto, sencillamente no le cuentes lo que te pasa, ya encontrarás un oído y un consejo sabio en otro lado.
  • Practica la compasión. Cuando estableces límites claros estás exigiendo respeto y a la vez, demostrándole a la persona tóxica que la consideras digna de compartirle tus alegrías o tristezas, además de escuchar las suyas. Ante sus ofensas practica la compasión, es sabido que no ofende quien quiere, sino quien puede. Todo el universo  que la caracteriza la lleva sin querer a atacarte porque no sabe cómo lidiar con sus demonios personales y de manera inconsciente te está pidiendo ayuda para recuperar su autoestima pisoteada. Más aún cuando esa persona es parte de tus afectos más cercanos. No puedes simplemente alejarte de ella para mantenerte sano. Si estás emocionalmente fuerte, tu responsabilidad es ayudarla a fortalecerse.

La ayuda profesional que trabaja el desarrollo personal mediante la práctica de la Asertividad ante la gente tóxica no solo te ayudará a alejarte de aquellos que no le suman a tu vida, sino fundamentalmente te dará herramientas para vincularte con aquellos afectos que son parte de tu entorno social y no puedes librarlos a su suerte, aunque los consideres una carga.

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