¿Causan el uso de groserías ruptura en las parejas?

Cuantas veces escuchamos a alguien decir "es buena persona, pero no podemos vivir tranquilos", las continuas dificultades entre las parejas cada día son más frecuentes y las razones varias.

4 NOV 2013 · Lectura: min.

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¿Causan el uso de groserías ruptura en las parejas?

Hay que considerar que muchos jóvenes consideran muy natural usar palabras altisonantes para expresar alguna idea o sentimiento, pero esto hace que casi de manera automática, cuando discuten, utilicen estas palabras y con esto se afecta el sentimiento de la otra persona, quien, además de tomarlo como un insulto, lo percibe como una falta de respeto. ¡Cuántos problemas se intensifican por el uso de las groserías!

Cuantas veces escuchamos a alguien decir "es buena persona, pero no podemos vivir tranquilos", las continuas dificultades entre las parejas cada día son más frecuentes y las razones varias: expectativas que no se cumplen, falta de paciencia, poca capacidad para manejar la frustración y el tedio, etc.

Es innegable la percepción que tienen los jóvenes hoy en día de que el tiempo se les pasa demasiado aprisa y que, por lo tanto, también tienen que vivir sus experiencias con la misma velocidad. Esto les lleva a saltar de una actividad a otra de manera a veces hasta un tanto desenfrenada, y esto se aplica también a las relaciones de pareja.

Efectivamente, ahora la mayoría de los jóvenes no se dan tiempo a madurar una relación, es decir, no se dan tiempo a conocer a fondo a la persona que aspira a convertirse en el compañero o compañera de vida, ya sea dentro de un matrimonio formal o dentro de la convivencia libre y se unen con la esperanza mutua de que el amor que se profesan será capaz de cubrir las "pequeñas imperfecciones" que se han notado uno del otro.

Una de estas "imperfecciones" es precisamente el lenguaje... Se toma ahora el lenguaje soez o altisonante como algo natural y se cultivan cada vez más formas degenerativas de las palabras, y los chicos y chicas las adoptan como una manera de “estar a la moda". Estas palabras o frases las llevan al hogar y las convierten en parte de su convivencia diaria.

Sin embargo, al hacer de su pronunciamiento una costumbre, no se detienen a considerar su efecto en la pareja cuando las usan en forma despectiva u ofensiva, esto es, cuando son utilizadas con el afán de lastimar y de herir la sensibilidad o la integridad de quien las recibe, y esto hace, obviamente, que quién ha sido agredido con dicho lenguaje conteste en el mismo tono o aún peor, elevando entre sí la cantidad y la “calidad" de las ofensas vertidas uno contra el otro.

Si esto lo trasladamos a la relación de pareja no sería de extrañar el deterioro del respeto primero, y después, del afecto, ya no digamos la pérdida del cariño o amor que debió unir en un tiempo a estos jóvenes, que ven así frustrados sus sueños de una vida familiar (quizá hasta mejor que la que dejaron atrás cuando solteros), y la razón de todo esto, es que las palabras ofensivas penetran tan profundamente, que una vez que fueron proferidas y que éstas hayan dado en el blanco haciendo el daño que se pretendía con ello, es difícil, sino imposible olvidarlas, y aunque muchas veces la generosidad del o de la ofendida simulen perdonar y decir que “aquello que dijiste ha quedado olvidado", lo cierto es que durante mucho tiempo permanecerá en el corazón, si no la herida, sí la cicatrice aquellas ofensas.

Es por ello importante hacer notar de inmediato a la pareja que el uso de estas palabras se le está yendo de las manos y que es molesto escuchar constantemente este lenguaje, y más si hay menores en casa que las escuchen y a su vez las aprendan. Y si estas actitudes no mejoran y es principio de problemas domésticos, con la mayor brevedad posible se debe buscar consejería y ayuda de un profesional que maneje esta situación para que de manera neutral se resuelva esta situación con el mayor beneficio para ambos.

Lic. en Psicología Esthela Elizabeth Warren Obregón

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Escrito por

Lic. Esthela Warren Obregón

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