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Autoconcepto

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Artículo revisado por el Comité de Psico.mx

Un pilar de la autoestima inicia con la capacidad de conocerse con precisión las cualidades y áreas de oportunidad. Es importante tener una idea positiva, objetiva y definida de uno mismo (a

1 SEP 2016 · Lectura: min.
Autoconcepto

Hacia un buen concepto

El autoconcepto se refiere a lo que piensas de ti, al concepto que tienes de tu persona; tal concepción se verá reflejada en la manera en que te tratas a ti mismo: qué te dices, qué te exiges y cómo lo haces. Puedes autorreforzarte y apreciarte o no ver nada bueno en tu comportamiento, o puedes ponerte metas inalcanzables y lacerarte luego por no alcanzarlas. A veces, somos víctimas de nuestras propias decisiones; cada quien elige amarse a sí mismo o no, aunque no siempre somos conscientes del daño que nos hacemos.

Además de sobrevivir al medio y a la lucha diaria, también hay que aprender a sobrevivir de uno mismo; el enemigo no siempre está afuera.

La autocrítica negativa

La autocrítica es conveniente y productiva si se hace con cuidado y con el objetivo de aprender, corregir y crecer. A corto plazo puede servir para generar nuevas conductas y enmendar los errores, pero si se utiliza indiscriminada y cruelmente, genera estrés y afecta de manera negativa el autoconcepto. Si la usas inadecuadamente terminarás pensando mal de ti mismo, hagas lo que hagas.

El mal hábito de estar haciendo permanentes y severas revisiones interiores, duras crudas incrementa la insatisfacción con uno mismo y los sentimientos de inseguridad. Nadie aprende con métodos basados en la punición ni castigo.

La autoexigencia despiadada

Si la autoexigencia es racional y bien calculada, te ayuda a progresar psicológicamente, pero si no se calibra bien, puede afectar seriamente tu salud mental. Los dos extremos son malos.

Si ubicas la felicidad o la autorrealización exclusivamente en la obtención de resultados, muy pronto descubrirás la paradoja de que "sentirte bien" deberás "sentirte mal". El bienestar dependerá de tantas cosas ajenas a tu persona que te será imposible hacerte caro de tus logros personales.

La felicidad no es una estación a la cual haya que llegar, sino una manera de viajar. Esa es la salud mental "viajar bien".

Las metas imposibles harán que tu conducta nunca llegue al nivel deseado, pese a tus esfuerzos; y al sentirte incapaz tu autoevaluación será cada vez más negativa y mayor también el estrés, lo que te alejaría cada vez más de tus objetivos.

Las personas que quedan atrapadas en esa trampa se deprimen, pierden el control sobre su propia conducta e invariablemente se equivocan. ¡Que justo es lo que se quería evitar!

Todo o nada

Esta forma de pensar es errónea, porque no hay nada absoluto ni rigurosamente extremo. Si miramos el mundo de esta forma dejaremos de percibir los grises y los puntos medios. Cuando aplicas este estilo binario a la existencia, tu vocabulario se reducirá a palabas como: nunca, siempre, todo o nada. Chocarás con una realidad muy distinta a lo que te imaginas.

La incapacidad de considerar caminos intermedios y el miedo a perder o a no alcanzar tus objetivos hará que ignores as aproximaciones a las metas personales. Para las personas que se mueven por el "todo o nada" los acercamientos no se ven ni se sienten y simplemente pasan inadvertidos.

Cambio y revisión

Cambiar no es tarea fácil, no sólo porque implica esfuerzo personal sino por los costos sociales. No temas revisar, cambiar o modificar tus metas, si ellas sin fuente de insatisfacción, presión o sufrimiento, es necesario permitirte revisar nuevas opciones, esto implicará mostrarte flexible y tolerante; algo de suma importancia es reflexionar sinceramente sobre el origen de esas metas que te habías planteado; es decir que algunas veces esas ideas son más bien deseos o imposiciones de otros.

Para salvar el autoconcepto…..

1.Trata de ser más flexible contigo mismo y con los demás

No pienses en términos absolutistas, porque no hay nada totalmente bueno o mal. Es mejor tener tolerancia a que las cosas se salgan a veces del carril y no agobiarse demasiado por ello.

Aprende a soportar las discrepancias y a entender tu rigidez como un defecto, no como una virtud: tener la última palabra o imponer tu punto de vista no siempre te traerá el mejor momento ni resultado.

Si eres normativo, perfeccionista e intolerante, no sabrás qué hacer con la vida, porque ella no es así, en la vida nada es eterno ni estático, la vida está en constante cambio y movimiento. Practica mayor tolerancia a la frustración, esto además de servir para vivir con mayor serenidad, también es un principio básico de la madurez emocional.

2.Revisa tus metas y las posibilidades reales de alcanzarlas

Exígete a ti mismo de acuerdo a tus recursos, posibilidades y capacidades reales.

Cuando definas alguna meta, también debes definir los escalones o las submetas. Intenta "disfrutar" subir cada peldaño, cada uno es un gran objetivo en sí mismo. Escribe tus metas, revísalas, cuestiónalas y descarta aquellas que no sean viables.

Recuerda que si tus metas son inalcanzables, al menos en el momento; vivirás frustrado y amargado.

3.No observes sólo lo malo en ti

Si sólo te concentras en tus errores, no verás tus logros. Si sólo ves lo que te falta, no disfrutarás el momento, del aquí y el ahora.

Es importante que tu atención sea benévola y equilibrada: cuando te encuentres focalizando negativamente tus "malas conductas o pensamientos" de manera exagerada, detente, toma un respiro y trata de inclinar la balanza para un punto más justo.

4.No pienses mal de ti

Sé más benigno con tus acciones. El costo de crecer como ser humano es equivocarse; los errores no te hacen mejor ni peor, simplemente te dejan una enseñanza, te muestran nuevas opciones y te ayudan a corregir y mejorar. Si te equivocas, no te trates mal, la crítica severa o el castigo no te servirán, al contrario, es muy probable que te causen mayor incomodidad.

5.Quiérete la mayor cantidad de tiempo posible

Es preferible la autoaceptación y el amor a sí mismo estable, que uno fluctuante y que dependa de factores externos.

La autoestima positiva logra mayores plazos de bienestar, satisfacción y agrado hacia sí mismo; no obstante, es natural que pese a esa autoestima existan momentos de tensión, malestar y reclamo hacia sí mismo; pero incluso la misma autoestima positiva ayuda a que esos instantes sean pasajeros y breves.

6.Trata de acercar tu "yo ideal" a tu "yo real"

Las metas imposibles, extremadamente rígida, aumentan la distancia entre tu "yo" ideal (lo que te gustaría hacer o ser) y tu "yo" real (lo que realmente haces y eres). Cuanto mayor sea la distancia entre ambos, menor será la probabilidad de alcanzar tu objetivo y más la frustración y los sentimientos de inseguridad.

7.Aprende a perder

Existe una resignación sana cuando los hechos te embisten y puedes verlos objetivamente; persistir testarudamente en una meta suele convertirse en un problema. A veces hay que despertar de los sueños cuando éstos no se harán realidad, y esto no te hace mejor ni peor; sino más realista y aterrizado. Deponer las armas y entender que la batalla ya no es tuya, te hará más libre y feliz: un mejor combatiente de la vida.

Recapitulando: la autocrítica moderada, la auto observación objetiva, la autoevaluación constructiva y el tener metas racionales ayudan al desarrollo de tu potencial y sin duda te permiten crecer y sobre todo vivir disfrutando cada momento y apreciando tus virtudes.

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Escrito por

Psic. Irene Quintero Herrera

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