​Así es como vas socavando tu propia autoestima

Lastimosamente vamos creando hábitos nocivos y tóxicos en nuestra vida, que controlan nuestra conducta y funcionan en automático.

22 MAR 2018 · Última modificación: 16 SEP 2019 · Lectura: min.

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​Así es como vas socavando tu propia autoestima

A menudo, la mayoría de la gente habla de Autoestima, pero tal parece que nadie  está realmente consciente de lo que esa palabra significa y mucho menos, las formas de cómo cultivarla. Comencemos por definir autoestima. Es el conjunto de pensamientos y valoraciones que hacemos de nosotros mismos, el aprecio que nos tenemos. 

Todos, de una u otra forma vamos socavando nuestra autoestima, debido a que en ella se encuentran hábitos y costumbres que la perjudican. Por ejemplo, esto se puede propiciar cuando nos exigimos más de lo adecuado, cuando nuestra auto percepción se basa únicamente en lo que los demás opinan y cuando nos culpamos de problemas que no dependen de nosotros.

Lastimosamente vamos introduciendo estos malos hábitos en nuestra vida hasta que terminan por radicar en ella, lo peor será que se encenderán en automático.

A continuación te compartimos 7 hábitos que indican que nuestra autoestima se va socavando.

1. Aceptar opiniones como una verdad absoluta

Está bien pedir consejos a las demás personas, pero solemos confundir a éstos con una verdad absoluta. Un consejo se debe tomar como la opinión o sugerencia de alguien más, pero no como una verdad que tal pareciera estuviera escrito en la biblia.

No olvidemos que, como seres humanos tendemos a equivocarnos, es natural. Por tanto, al ir por un consejo quizá vayamos con la persona que no es la indicada y puede ser que, de manera inconsciente o consciente, sólo nos va a manipular. Es fácil caer en las redes de las personas manipuladoras, pero, la mejor manera de prevenir es aceptar que no siempre tienen la razón.

Por tanto, si tú estás indecisa en realizar ciertos actos o en tu toma de decisiones, atrévete, es mejor aprender de nuestros propios errores que culpar a las demás personas. Por lo cual, evita que las opiniones de las demás personas condicionen tu vida; no permitas que impidan que te quedes con las ganas de hacer algo.

2. Pasar de la tranquilidad a las cosas imposibles

En esta vida hay dos tipos de personas, las que nunca lo intentan por temor a fracasar y aquellas que se tiran al pozo pensando que pueden volar.

De acuerdo, está muy bien ser optimista, pero no olvidemos que la vida se rige de realismo. Por tanto, tú no seas de los que mucho abarcan y poco aprietan.

Sé consciente de las capacidades y habilidades que posees, no te exijas más de lo que puedes dar. En caso contrario, llevarás una losa sobre tus hombros que te desgastará, consumirá tu energía y tu felicidad. Este aspecto lo puedes aplicar en todos los ámbitos: laboral, escolar, familiar, social, etc.

3. Pides perdón por todo

Las personas que presentan una baja autoestima a menudo se culpabilizan de lo malo que sucede a su alrededor. No olvides que todos cometemos errores, pero evita pedir perdón por todo. Aprende a pedir perdón únicamente en momentos necesarios; más no pidas perdón porque hoy es un día lluvioso.

4. Desorden con las horas de comer y dormir

Las necesidades más básicas e importantes en los seres humanos es comer y dormir. Sin embargo, cuando alteras los horarios de estos importantes hábitos: desvelarte, no comer adecuadamente y a tus horas, no dormir las horas necesarias, comer comida chatarra y únicamente para calmar la ansiedad, es algo que tarde o temprano te derivará problemas. Estos problemas no solo serán alimenticios y ocasionarán daños físicos; afectarán tu salud mental.

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5. Tus inseguridades deciden por ti

Ante un trabajo escolar o en nuestro mundo laboral, puede suceder que al asignarnos una actividad importante, automáticamente soltamos comentarios negativos como "no voy a poder, "no lo lograré" . Que sepas que son precisamente esta manera de pensar y tu inseguridad los que te están llevando al fracaso. 

Si la mayoría del tiempo somos pesimistas, tenemos pensamientos negativos, vamos directo a nuestra ruina. Es como si estuviéramos ante una profecía autocumplida, o lo que en psicología llamamos: Efecto Pigmalión. Por ejemplo, si el trabajo tienes una junta importante, pero amaneces con el pensamiento negativo de que se te hará tarde y las cosas van a salir mal; entonces llegas al trabajo estresado y presionado, ten por seguro que todo en tu junta va a salir mal. Todo esto sucede porque en vez de ocupar tú mente con pensamientos positivos, tú mismo te estás estresando al pensar infinidades de tonterías e inconvenientes: llamas a tu mala suerte.

6. Pones tu felicidad en manos de otros

Está bien, se entiende que los papás, la familia y nuestra pareja son parte de nuestra vida y de cierta manera influyen en ésta, pero, no olvides que únicamente tú eres el responsable de tu felicidad.

Para alcanzar la felicidad se requiere trabajar día a día y ser constantes; no es como si se tratara de una poción mágica que la tomas y todos tus problemas se solucionan, y entonces ya eres feliz. Nosotros decidimos nuestros actos, decidimos las cosas, momentos que nos hacen felices y los que no.

7. Te quejas de todo, pero no haces nada

Esta actitud es muy desgastante, tanto para ti como para los que te rodean. Por ejemplo, te quejas de que tu amiga es esto, es lo otro y que únicamente te habla cuando quieres algo; lo peor es que tú sigues ahí, te quejas y no haces nada. Y esta situación la podemos llevar a cualquier otro plano de tu vida. Incluso, solemos ver las cosas peor de lo que realmente son y uno mismo carga el ambiente de negatividad.

Las personas que más alardean, son las que más trabajo les cuesta actuar cuando llega su momento. Algo así como: la fuerza se va por la voz.

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