A propósito de las reuniones familiares festivas

Se dan algunas explicaciones del por qué una reunión familiar puede acabar siendo conflictiva en vez de festiva. Se dan algunos consejos para afrontar dichas situaciones.

27 JUN 2016 · Lectura: min.

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A propósito de las reuniones familiares festivas

En nuestro ánimo habitualmente ronda la idea de pasar una excelente reunión familiar pero suele suceder en ocasiones que no resulta así.

Quiero tocar uno de los aspectos de por qué algunas personas no la pasan bien en dichas reuniones. En particular haré referencia a los que de manera repetida, reunión tras reunión familiar, suelen pasarla mal.

Cuando el motivo del disgusto es ocasionado por cosas tan triviales y repetitivas como: "es que quedamos que traerías un pastel de postre y no una gelatina", "siempre me dejan al último", "por qué trajiste tan poquito, no ves cuántos somos", "por qué llegas tan tarde" etc. Se puede llegar a un punto tal de malestar que ya no se esté disfrutando la fiesta y entonces uno decide marcharse o quedarse para no hacer más grande el problema. El caso es que ya se le "agrió" la fiesta a alguien o a algunos.

Es probable que lo que se esté ocultando inconscientemente sea un resentimiento más profundo, algo que tal vez provenga desde la infancia o de la adolescencia. No es lo que está ocurriendo en el momento sino es la reactivación de los viejos conflictos. Algo que puede ayudar a discriminar entre eventos del pasado y sucesos actuales es ponerse a pensar: ¿Cómo me estoy sintiendo? ¿Me he sentido así antes? ¿En qué situaciones? Cuando se percate que se está molestando haga un alto y reflexione sobre esto, dese un momento a solas y alejado de los demás. Puede que descubra que su enojo tiene que ver con sentirse ignorado, no apreciado o atacado, etc. Como si enojarse fuera la manera de revalorarse, de ser tomado en cuenta o de defenderse, desgraciadamente esta actitud no da buenos resultados ya que generalmente el disgusto crece y las buenas relaciones familiares se deterioran al paso del tiempo.

Al tomar conciencia de la parte del problema que está dentro de uno mismo y se encuentre tranquilo entonces se está en mejores condiciones para intentar resolver los conflictos familiares en que estamos inmersos. Ahora puede buscar un momento apropiado para hablar con la persona que tiene la dificultad, pídale amablemente un momento para conversar o que le diga en qué momento pudieran conversar a solas. No fuerce la situación, sea paciente, una fiesta no es la situación propicia para hablar de temas profundos.

Algunas consideraciones para iniciar la conversación y lograr una adecuada comunicación:

  1. No ofenda ni insulte a la otra persona
  2. Hable del incidente en primera persona "yo …";
  3. Explique claramente qué es lo que quiere
  4. Enfóquese en tratar de comprender lo que le dice la otra persona más que en querer que primero la entiendan, si usted comprende bien lo que le dicen la otra persona tratará de entenderle también
  5. Traten de llegar a una solución o si el asunto es muy complejo quede en buscarle en otra ocasión para continuar dialogando
  6. Agradézcale por el tiempo que le brindó

Busque hacer relaciones familiares más amorosas, fuertes y fructíferas, después de todo como dice la canción "estamos bajo el mismo sol"

José Enrique Ruiz Ochoa

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Escrito por

José Enrique Ruiz

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